50 años del Versailles, un santuario cubano

50 años del Versailles, un santuario cubano

Posted on 10/11/2021 Actualizado enn 10/11/2021

Restaurante Versailles, Miami, Fl, 15 de julio 2021. ©LuisFelipeRojas

No hay decreto que pueda prohibir las ganas de dejar memoria en la gente. Felipe Valls, mi tocayo, se echó sus sueños al hombro en el mismo año que nací por primera vez (1971) y fundó en Miami el Restaurante Versailles: cuartel general de la gusanera, sitio obligado para el buen café y una croqueta para empujar el día y la plaza perfecta para los improperios, la afirmación de la identidad y el amor por Cuba.

A nuestra exigua comida cubana se le acusa de ser pobre y raquítica en variedad de platos, pero el sándwich cubano, la croqueta de jamón y las masas fritas a la cubana le han dado la vuelta al mundo con tanto éxito como las guarachas del Trío Matamoros, el ¡Azúcar! de Celia Cruz, los cuadros de Cundo Bermúdez o el “Antes que anochezca” de Reinaldo Arenas. Nuestros escritores más ilustres han hecho poco por resaltar el éxito de la comida cubana, de modo que Felipe Valls se encargó de hacer lo suyo, y en esas estamos.

Cuando nací por segunda vez, es decir, el día en que llegué al exilio en octubre de 2012 con mi familia, me llevaron al Versailles y me pagaron dos croquetas, un pastelito de guayaba y un cortadito –bien oscuro, con el poco azúcar del café- y una señora que me había visto la noche antes en la televisión local me regaló algo de dinero para mis hijos. No recuerdo bien si fue ella la que me dijo que no me olvidara de ese lugar. El desdén con el que se mira a la cocina cubana, las nuevas hornadas de meseros y dependientas y la afluencia de turistas en alguna época del año no lo han logrado, ni podrán. El Versailles sigue siendo un santuario, larga vida, maestro Valls.

(Post en desarrollo, esta noche al terminar de trabajar me iré al Versailles por un par de croquetas y un café bien oscuro, les dejaré fotos)

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