A un año de la visita de Obama, ¿qué resonancia queda en Cuba?

El 20 de marzo de 2016, en su último año de Gobierno, el entonces presidente estadounidense, Barack Obama, inició una visita a la Isla con su familia.

Era el primer mandatario estadounidense que viajaba a Cuba en más de 80 años. Negoció con Raúl Castro, se reunió con emprendedores, se entrevistó con disidentes, asistió a un partido de béisbol y pronunció un discurso en el Gran Teatro de La Habana que resonó en toda la Isla por su llamado a los cubanos a hacerse cargo de su destino y al régimen a no tener miedo. Un año después, ¿qué resonancia queda de esa visita?

Boris González Arenas, portavoz de la Mesa de Unidad de Acción Democrática:

El restablecimiento de relaciones diplomáticas fue un paso positivo y quizás la medida más importante del Ejecutivo de Raúl Castro en sus 10 años de ejercicio. La visita posterior de Barack Obama evidenció la popularidad del mandatario estadounidense y de la cultura de aquel país entre los cubanos. Así como resultó una demostración tácita del rechazo que la política de confrontación tiene entre la población cubana.

El retroceso en el esperado proceso de reformas castrista evidencia la fragilidad del sistema para aprovechar el capital político que obtuvo luego del acercamiento diplomático y, finalmente, la salida de Barack Obama del poder y el ascenso del Partido Republicano de la mano de Donald Trump han ralentizado las acciones propiciadas por el acercamiento y establecido una interrogante sobre su futuro.

Al año de la visita de Barack Obama lo primero que notamos es una pérdida de la euforia y esperanza que significaron la aproximación diplomática y su presencia en la Isla. El modo controversial como se puso fin a la llamada «política de pies secos, pies mojados» ha sido un cubo de agua fría para las esperanzas de muchos cubanos de hacerse un futuro fuera de Cuba, principalmente en Estados Unidos, y las consecuencias de este evento aún están por verse.

La represión política no ha cesado y el régimen ha puesto especial énfasis en ello como modo de demostrar que en materia de derechos políticos no pretende generar cambio alguno. Especial agresividad ha mostrado hacia el movimiento de las Damas de Blanco, las cuales han sido impedidas de realizar sus marchas por la Quinta Avenida, precisamente desde una semana después de la visita del mandatario.

El resto de las organizaciones del país han sentido también el incremento de la represión, ya sea por la reclusión de sus miembros en las prisiones, el acoso a familiares de activistas políticos o los secuestros e incomunicación continuos de sus miembros.

José Daniel Ferrer, coordinador general de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU):

Para un pueblo oprimido, que vive luchando por su inmediata subsistencia, un año después de la visita de Obama a Cuba apenas quedan huellas, apenas se acuerda la población de que el presidente de Estados Unidos estuvo en Cuba.

En el momento en que Obama visitó Cuba hubo ciertas esperanzas e incluso hubo muchos cubanos en la capital que se atrevieron a manifestarse, aprovecharon inteligentemente la presencia del mandatario estadounidense y de bastante prensa del mundo libre. La UNPACU pudo registrar no solo las protestas de nuestros activistas sino también otras que iban desde en contra del Servicio Militar hasta en contra de otras de las tantas cosas que perjudican a nuestro pueblo.

El discurso de Obama, muy preciso, claro, certero, alentó y motivó a muchas personas que siempre les gusta oír que alguien puede decir lo que a ellos el régimen les impide o les castiga si dicen. Pero con el paso de los días, de las semanas y los meses, se ha incrementado la represión porque el régimen más que abrirse, más que mejorar su historial en materia de derechos humanos, se ha venido cerrando cada vez más y ha venido incrementando fuertemente la represión, no solamente contra la oposición pacífica, sino contra el pueblo en general: cuentapropistas, artistas, cantantes (principalmente de música urbana) y otros sectores de la población.

En la medida en que ha ido pasando el tiempo, la represión y la opresión van en incremento, el pueblo se va olvidando de que Obama vino a Cuba. La mayoría lo que pide o dice es que con esta gente hay que poner mano dura. De ahí que muchos hayan estado esperanzados en que el actual presidente (Donald Trump) tomase una postura fuerte, de castigo hacia la dictadura, y al todavía no haber sucedido nada al respecto, muchos se dicen: «estamos bastante solos y si no resolvemos nuestros problemas, nadie nos va a ayudar, nadie es verdaderamente solidario».

Manuel Cuesta Morúa, portavoz de la plataforma #Otro18:

Ha significado en primer lugar la constatación de que Estados Unidos y Cuba no están destinados ni por la historia ni por la geografía para ser enemigos o ser enemigos. La mayor cantidad de cubanos, sobre todo la población más activa, nació después de 1959 y creció con la idea de que allí había un enemigo natural, histórico y eterno. Creo que la visita de Obama, sobre todo con su buena presencia y su manera de enfocar los asuntos, demostró que no necesariamente tiene que ser así.

El impacto que sigue teniendo (esta visita), la resonancia, yo diría, el legado, tiene que ver con el regreso de los cubanos a Cuba en un sentido psicológico, histórico y también en un sentido social y político. Todos somos ya conscientes de que nuestros problemas son nuestros. No son problemas creados por la mala relación con Estados Unidos, sino han respondido a nuestra incapacidad para construir un país y una nación. Yo creo que la vuelta a Cuba, en ese sentido, ha sido uno de los legados más importantes de esa visita de Obama.

Antonio G. Rodiles, coordinador del Foro por los Derechos y Libertades:

Un año después de la visita del presidente Obama las luces y la fanfarria del restablecimiento se han apagado, la situación dentro de la Isla es más precaria que nunca. Los derechos humanos y las libertades fundamentales son cada vez más violentados.

Durante la visita, el régimen desato un «festival represivo». El mismo domingo que Obama llegaba a Cuba, mostró su apego a su esencia violenta en aquel arresto contra un grupo de activistas de la campaña #TodosMarchamos. La Administración hizo silencio y el régimen leyó que tenía vía libre para reprimir y ajustar su camisa de fuerza sobre el pueblo cubano.

El discurso de Obama, que quizás fue lo que más expectativas generó en su momento, terminó convertido en palabras que se llevó el viento. Como también se llevó el viento la promesa de un mayor compromiso con la defensa de los derechos humanos escuchada en el encuentro con opositores y miembros de la sociedad civil.

Ha sido un año muy fuerte, desalojos, acoso contra los cuentapropistas, golpizas, arrestos arbitrarios, encarcelamientos, y hostigamiento a opositores y activistas. Me gustaría escuchar a aquellos que decían que una política permisiva era la vía de solución al dilema cubano.

El apuntalamiento de las violaciones de los derechos y libertades fundamentales, de la impunidad, el enriquecimiento de la elite y sus familiares, el éxodo constante y la legitimación sin concesión alguna de una dictadura de 58 años, unido a la frustración y desesperanza de los cubanos, resultan el saldo.

Berta Soler, representante de las Damas de Blanco:

Ha sido un año vestido de represión, se ha recrudecido el acoso por parte del régimen.

El domingo 20 de marzo de 2016 recorrieron el mundo las imágenes de la golpiza que el régimen ordenó a turbas paramilitares, a la PNR y a policía política en la 3ª Avenida y 26, cuando salimos a la campaña #TodosMarchamos.

Fue el último domingo que masivamente pudimos asistir a misa en la Iglesia de Santa Rita porque ya el domingo 27 de marzo de 2016 solamente pudimos llegar ocho Damas de Blanco.

Después de eso, hemos podido llegar una, dos o ninguna, y ya no solo a la iglesia de Santa Rita sino a cualquier iglesia a la que hemos hecho la tentativa de ir a orar por los presos políticos, incluidos días entre semana. El régimen no lo permite.

El acercamiento del Gobierno de Barack Obama al régimen fue fallido porque no se ha visto ningún beneficio para el pueblo de Cuba, el beneficio ha sido para el régimen. Ha tenido luz verde para seguir arremetiendo contra la oposición interna y contra el pueblo.

Juan Antonio Madrazo, coordinador nacional de Comité Ciudadanos por la Integración Racial:

Para los cubanos la visita de Obama fue una breve primavera de esperanza. En primer lugar, le desmonto al Gobierno cubano la narrativa de plaza sitiada que durante mucho tiempo utilizó como camisa de fuerza ante las crecientes demandas sociales. Sacudió como un terremoto los imaginarios construido por el revolucionario poder hegemónico y con su propia historia personal legitimó ante los cubanos la necesidad de la protesta y el disenso.

Las propuestas de Obama demandaban urgentes y novedosas respuestas desde Cuba. Abrían una época primaveral en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Pero esa esperanza ha sido dinamitada por la muy conservadora élite revolucionaria.

Como en el resto de toda la América Latina, los negros en Cuba no son asociados al poder. La presencia de Obama junto a su familia volvió muy visible el empoderamiento y el poder de acción de los negros. El recibimiento protocolar que se le hizo demostró la ausencia de poder real de los afrodescendientes en la élite revolucionaria. También la visita comenzó oficialmente un día significativo, el 21 de marzo, Día Internacional contra la discriminación racial, lo cual en los afrodescendientes cubanos despertó simpatía y la creencia de una oportunidad de empoderamiento en la arena política y cívica.

Henry Constantín, vicepresidente regional para Cuba de la Sociedad Interamericana de Prensa:

Aunque se han disuelto los efectos prácticos de la política de Obama hacia Cuba, en general, creo que a los cubanos, a la mayoría de ellos, les quedó claro que del otro lado, en Estados Unidos, había realmente muchas buenas intenciones de sacar a Cuba de todos los problemas económicos, culturales y sociales que vivimos.

Quedó claro que, incluso, la buena voluntad del Gobierno de Estados Unidos es mucho mayor que la propia buena voluntad del Gobierno cubano. Allí había más deseos de mejorar a Cuba que los que tenían las autoridades de la Isla.

Quedó claro que del otro lado no había un enemigo, del otro lado no había un bloqueador, a pesar de la barrera idiomática, sino una nación, autoridades, un pueblo dispuesto a tener buenas relaciones con todos los cubanos. Todos ellos mucho más conocedores de los problemas de Cuba incluso que el propio Gobierno.

Laritza Diversent, directora del Centro de Información Legal Cubalex:

La visita de Obama en su momento tuvo un impacto muy fuerte entre la población cubana, aunque trajo aparejada muchísima represión que aún continúa. A esta fecha, se ha incrementado la represión, pero era previsible por la situación que tiene el país y por el nerviosismo que tiene el Gobierno por los cambios que tiene que realizar para que el país avance y salga del estancamiento en que hemos estado durante muchos años.

Luego de las medidas que tomó a principio de este año, la percepción que la población dentro de Cuba tenía de Obama cambió bastante por los cambios en las políticas migratorias de último momento, la eliminación de los paroles para los médicos y demás.

Esa admiración que sentía el pueblo por el presidente norteamericano en aquel momento ya no es la misma.

Creo que hay un antes y un después a la visita de Obama en relación al tema Cuba, porque fue otra oportunidad en que el régimen volvió a mostrar su verdadera naturaleza represiva, y eso siempre es bueno que el mundo lo conozca, sepa cómo se comporta y lo que hace. En aquel momento esa naturaleza fue mucho más pública dada la visibilidad del presidente de Estados Unidos.

No creo que haya más trascendencia que esa: el mundo pudo conocer cómo reprimían. El resto de lo que pueda pasar dentro de Cuba no creo que esté en manos de ningún presidente de Estados Unidos, depende de lo que seamos capaces de hacer nosotros como sociedad civil.

Isael Poveda Silva, coordinador de la Alianza Democrática Oriental:

El restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos ha traído consigo todo lo contrario a lo que quizás haya sido el deseo y la aspiración de Obama. Las cosas escasean aún más, la represión ha aumentado, la violencia en las calles. No veo ningún avance.

Veo mucho descontento y mucha desilusión en el pueblo. Las personas comentan que todo ha sido más de lo mismo: colas para coger la guagua, para comprar algo, los productos desaparecidos.

Esto es lo que comenta la gente: no se hizo absolutamente nada. La gente pensaba que iba a haber mejorías tras la visita de Obama, pero está muy descontenta y desilusionada.

El pueblo ahora está expectante al 24 de febrero de 2018, cuando Raúl Castro supuestamente deberá entregar el poder a un nuevo mandatario. Como dice un señor mayor, mi vecino: «Hace falta un cambio ya, nada puede ser peor que lo que estamos viviendo».

Leer en Diario de Cuba

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