Abril en Nicaragua

El 28 aniversario de la toma de posesión presidencial de doña Violeta Barrios de Chamorro se conmemora hoy, en el marco de los acontecimientos nacionales de la última semana que han estremecido a Nicaragua y vuelven a cambiar el rumbo de la historia nacional.

Doña Violeta tomó posesión del Gobierno el 25 de abril de 1990 —después de haber ganado ampliamente la elección presidencial del 25 de febrero de ese mismo año— para comenzar una difícil pero promisoria transición de la dictadura a la democracia, de la guerra a la paz, de la división odiosa de los nicaragüenses en dos grandes bandos a la reconciliación nacional, y de la economía estatizada a la de libre mercado y libertad de empresa.

28 años después del inicio de aquel cambio libertario y democrático que se frustró en el camino por motivos que ya hemos analizado en este espacio editorial y no es del caso repetirlo en esta oportunidad, otra revolución democrática ha estallado en las calles, animada y conducida por el corazón del pueblo nicaragüense que es su juventud y particularmente sus estudiantes.

El cambio democrático del 25 de abril de 1990 llegó después de una sangrienta guerra civil que puso a Nicaragua en el centro de la Guerra Fría de las superpotencias mundiales. Fue consecuencia del diálogo y los acuerdos entre las partes beligerantes, que llegaron al convencimiento de que ninguna de las dos podría alcanzar la victoria en el campo de batalla. Fue resultado también de que la mayoría de los nicaragüenses estaban hartos de guerra, servicio militar obligatorio, racionamiento, de dictadura y falta de libertades democráticas. Y fueron posibles aquellos acuerdos por la mediación internacional, lo cual no hay que olvidarlo, porque algunos de los aspectos fundamentales de los compromisos de Esquipulas II en 1987; del Acuerdo de Sapoá en 1988; y de los Acuerdos de Tesoro Beach en 1989, fueron incumplidos posteriormente por Daniel Ortega y el Frente Sandinista y a eso se debe en gran medida el grave retroceso institucional y democrático que ha sufrido Nicaragua en los últimos 11 años.

Esta vez el cambio de abril no es de gobierno, todavía, pero sí de conciencia, de actitud de la juventud y los estudiantes ante los grandes problemas nacionales y contra la dictadura. Este cambio se ha producido porque se agotó la paciencia de la gente, porque los Ortega Murillo y quienes los rodean no pueden seguir saqueando impunemente el país, violando los derechos humanos, atropellando las libertades y derechos democráticos, vulnerando la Constitución, etc.

Una gran diferencia de este cambio en abril, con el de 1990, es que no ha llegado como consecuencia de una guerra civil (¡gracias a Dios!), que dicho sea de paso no es necesario que la haya para que Nicaragua vuelva a ser república.

La correlación de fuerzas ha cambiado. Los estudiantes, los campesinos y los habitantes de las ciudades se han rebelado cívicamente. El pueblo ha recuperado los espacios públicos. Los empresarios han vuelto por sus fueros. Como ya lo dijimos, Daniel Ortega y Rosario Murillo pueden salir del poder de manera ordenada y pacífica, o tendrán que hacerlo como salieron los Somoza.

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