Al obispo se le respeta

Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa, celebra hoy el 25 aniversario de su ordenación sacerdotal recibida el 7 de diciembre de 1994 en la Catedral Metropolitana de Managua.

Monseñor Álvarez comenzó su fecunda carrera sacerdotal en el Seminario La Purísima, de Managua, como prefecto de disciplina, prefecto de estudios y director de las Escuelas de Filosofía y Teología.

Entre otras responsabilidades se desempeñó como director de Radio Católica de Nicaragua, secretario de Información y Prensa de la Curia Arzobispal de Managua y párroco de la iglesia San Francisco de Asís de Managua. Y el 8 de marzo de 2011 fue nombrado obispo de la Diócesis de Matagalpa por el papa Benedicto XVI.

A lo largo de su ministerio pastoral monseñor Álvarez se ha destacado como insigne comunicador y ha aprovechado al máximo las posibilidades de las modernas tecnologías de la comunicación, para difundir y sustentar el mensaje de la Iglesia.

El obispo Álvarez coordinó el diálogo nacional que tuvo lugar en el Seminario de Fátima de Managua, del 18 de mayo al 26 de junio del año pasado. El diálogo fue convocado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua por solicitud del dictador Ortega, en busca de un acuerdo para poner fin a la violencia y tratar de resolver la crisis sociopolítica nacional. Los obispos plantearon que la solución solo podría lograrse yendo a las raíces del mal y entonces, por eso, el dictador rompió el diálogo.

Monseñor Álvarez motivó gran simpatía y admiración cuando, en uno de los días más crudos de la crisis, el 8 de junio de 2018, se desplazaba de Managua a Matagalpa y encaró a un camionero extranjero que en uno de los tranques se refirió en términos ofensivos a Nicaragua. “¡Respete la patria!”, le exigió el obispo con voz vigorosa.

Por su coraje y firmeza en la defensa de la gente y su claridad en la denuncia de las injusticias y abusos de la dictadura, monseñor Álvarez ha sido una víctima principal de la campaña de odio y la represión oficialista. Toda la Conferencia Episcopal y la Iglesia católica de Nicaragua ha sufrido los vejámenes de la dictadura, pero en particular algunos obispos como monseñor Álvarez y monseñor Silvio Báez, quien fuera sacado del país por el papa Francisco pero no pierde su vínculo con Nicaragua. Hoy precisamente, monseñor Báez está presidiendo la celebración de la Purísima en la comunidad nicaragüense de Miami.

Por doctrina y tradición los obispos son sucesores de los Apóstoles que acompañaron en vida a Jesucristo. Y así como aquellos padecieron hasta el martirio por predicar su fe y defender a los perseguidos y agraviados, también ahora, en Nicaragua, por cumplir esa misma misión pastoral obispos como monseñor Rolando Álvarez —que son merecedores de respeto por su condición humana y su dignidad religiosa—, son víctimas del odio y la represión de los dictadores.

Esta es una mayor razón para saludar con cariño solidario a monseñor Rolando José Álvarez Lagos, al cumplir 25 años de ejemplar apostolado sacerdotal.

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