Alcohol barato, aglomeración y violencia: trastienda del Primero de Mayo en Guantánamo

Desfile del Primero de Mayo en Guantánamo. (TRABAJADORES)

Tanto a trabajadores como a desempleados guantanameros se le ha escuchado decir en estos días que tenían que “inventar” dinero para el Primero de Mayo.

Es un episodio que se repite cada año. “Esta fecha es para coger calle y tomar cerveza, que bastantes termos que el Estado pone”, afirma Yordanis Asencio, un joven actualmente sin trabajo.

“Esa es la cuestión, que nadie te diga lo contrario. Ni van porque son más revolucionarios que nadie, ni nada de eso. Si yo no hubiese vendido una gorra nueva que tenía, estuviese loco pensando qué hacer, porque este día es para emborracharse”, añade.

“Para mí no significa nada. Solo voy a desfilar porque es el día en que puedo escapar de la rutina casa-trabajo y tomarme algunos tragos, ver a viejas amistades que casi nunca veo y ya. ¿Qué más se puede hacer?”, apunta Alfredo Castelló, trabajador de Gastronomía en la provincia.

Año tras año, los guantanameros van a la Plaza Mariana Grajales el Primero de Mayo con la total certeza de que, una vez finalizado el desfile, habrá un ambiente festivo alrededor de las “pipas” (camiones cisterna para la venta a granel de cerveza a bajos precios), además de en las cafeterías, que ese día trabajan para vender todo el ron que tengan en los almacenes.

“Que desfile otro si quiere, pero a mí nadie me pone a desfilar con la cabeza puesta en que no hay nada que comer”, afirma sin embargo una obrera.

“Mira, no hay ni aceite en la casa. Yo cobro los días 5 de cada mes y, para fin de mes, no tengo ni un centavo. El Estado no ha adelantado los mandados (productos distribuidos a través del sistema de racionamiento), ni siquiera trae algo a la carnicería. Pena me da decir que en el refrigerador de la casa lo único que hay son pomos de agua, y eso porque ayer la pusieron”.

Isabelita, una ama de casa jubilada por enfermedad, se pregunta “de dónde sacan el dinero, principalmente los hombres, y entre ellos los que no trabajan, para irse el Primero de Mayo a beber a la calle”.

“No tienen para comprar comida, pero si para beber, y la culpa es de este Gobierno, que en vez de poner termos de refresco, vende alcohol”, critica.

Como resultado de las borracheras y las aglomeraciones de personas, “la violencia es habitual en esta fecha”, dice una enfermera del Hospital Provincial Dr. Agostinho Neto.

“Todos los años es lo mismo. Llega cualquier cantidad de gente apuñalada, mujeres hinchadas a golpes, otros con hipoglicemia porque salen a tomar con el estómago vacío. En fin, es un desastre, y más para quien le toca trabajar ese día”, se queja la profesional de Salud Pública.

“Cada vez que veo la televisión y escucho a los entrevistados decir que van a desfilar para expresar su apoyo incondicional —nada más y nada menos que incondicional— a la Revolución, a Raúl, al nuevo presidente y al legado de Fidel… Yo no me meto en política, pero creo que, si hay desfile ese día es por algo, y ese algo es mi día como trabajador que soy. El Estado es quien debe brindarme su apoyo incondicional como uno de los pilares de la nación”, dice un entrevistado que pide mantenerse en el anonimato.

“Para mí, el Primero de Mayo es un día como cualquier otro”, apunta una peluquera “por cuenta propia“.

“Tengo que trabajar para buscarme el dinero diario y, como no me gusta la bebida, no tengo nada que hacer en una plaza”, explica.

“El Primero de Mayo es un día para beber y despejar de los problemas, que no son pocos”, sentencia por su parte un criador de gallos que vive en las afueras de la ciudad. “Desde mediados de mes ya yo estaba inventando para buscar un dinerito y, como yo, unos cuantos. Que nadie te diga lo contrario, esos desfiles son nada más para dar una imagen de que los trabajadores están contentos mientras uno pasa hambre”.

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