Autoconvocados ante la emergencia

La sociedad nicaragüense se ha autoconvocado para hacer frente con sus propios medios y recursos a la emergencia sanitaria causada por el coronavirus, ante la falta del liderazgo gubernamental que se requiere en estas circunstancias.

La dictadura es un poder absolutista ensimismado que no se preocupa ni siquiera por sus partidarios, voluntarios y forzados, a los que obliga a participar en actividades masivas que son desaconsejadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el más elemental sentido de responsabilidad indica que no se deben hacer en circunstancias como las actuales.

En cambio, los diversos sectores de la sociedad civil —entendiendo por esta a todas las personas, grupos sociales y entidades que no están bajo el control del Estado, pero este las domina y oprime—, están actuado de manera ejemplar en los diferentes ámbitos que les competen, de manera independiente o coordinada, para ayudar a la gente a prevenir y combatir la epidemia. Una “rebelión sanitaria” la ha llamado la agencia española de informaciones Efe, en un despacho internacional.

Lo que está ocurriendo en Nicaragua comprueba la certeza de la definición de sociedad civil que hiciera Fernando Henrique Cardozo, como el conjunto de ciudadanos, organizaciones y entidades con “capacidad de discutir, proponer, experimentar, denunciar y servir de ejemplo”. En el origen de este concepto de sociedad civil está sin duda el pensamiento de Aristóteles, para quien la persona humana por un instinto primario se junta con sus semejantes “en busca de comunicación, compañía y ayuda”.

Los diarios LA PRENSA y Hoy ocuparon todo el espacio de sus portadas de este jueves, para publicar en grandes letras las nueve recomendaciones fundamentales de la OMS acerca de lo que cada persona debe hacer para ayudarse a evitar el contagio del coronavirus o Covid-19.

Es admirable cómo el sector empresarial, las instituciones educativas privadas, la Iglesia católica, las organizaciones sociales democráticas, los medios de comunicación independientes, médicos a título personal o por medio de sus asociaciones, los movimientos de la resistencia democrática cívica, así como los partidos políticos que adversan a la dictadura, se han autoconvocado y unido de hecho en la lucha contra la pandemia del coronavirus, sobre todo mediante la masiva difusión de las medidas que se deben tomar sin falta ni vacilación.

Por supuesto que ante la emergencia creada por el coronavirus, que es una amenaza muy seria para todos, inclusive para la familia que detenta el poder y lo ejerce de manera dictatorial, no solo la dictadura se ha mostrado egoísta e irresponsable. También hay quienes especulan con los precios de artículos de primera necesidad o de mucha demanda por la emergencia; y otras que difunden rumores alarmistas y falsas noticias que enferman emocionalmente a los que creen sus mentiras.

Pero son una minoría. En general los nicaragüenses están enfrentando la situación con entereza y generosidad. Sin duda que lo harían mejor con la orientación y conducción de un gobierno responsable, pero a falta de esta los distintos componentes de la sociedad civil autoconvocada lo están haciendo muy bien.

La dictadura nunca es necesaria. Siempre sobra y solo hace daño a la gente.

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