Cada vez seremos menos cubanos

(Foto: Internet)

LA HABANA, Cuba. – La dictadura está preocupada porque cada año son menos las cubanas dispuestas a tener hijos. Y es que la crisis socioeconómica que sufre nuestra población desalienta ese propósito. Además, la mayor aspiración personal de la gran mayoría de nuestros jóvenes es emigrar, irse de este país donde la represión, la pobreza, la escasez y la falta de libertades y oportunidades se agudizan cada vez más.

En la primera plana del Granma del 29 de abril de 2020 aparece el artículo “En Cuba se estudia una veintena de medidas para estimular la natalidad”. En el mismo se informa: “El Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, encabezó una reunión que analizó la dinámica demográfica del país y el cumplimiento del programa de atención a este importante asunto, en un contexto de decrecimiento poblacional, bajos niveles de fecundidad y creciente envejecimiento”.

Y más adelante continúa: “También Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, indicó que en el primer trimestre de 2020 hubo 23 666 nacimientos y las defunciones llegaron a 27 269, tendencia que debe continuar durante el año, lo cual indica, por primera vez, una disminución natural de la población de Cuba”.

En efecto, una de las características de la dinámica demográfica cubana es el decrecimiento poblacional, en el que inciden el envejecimiento del 20,8 % de la población, cifra que en este 2020 se estima crezca hasta un 21,2 %. También los bajos niveles de fecundidad sostenida y las migraciones impactan en el desarrollo económico del país.

El gobierno ha destinado recursos del plan de la economía para la atención a este problema, como 50 millones de pesos para la construcción o remodelación de viviendas a las familias con tres o más hijos menores de 12 años, sobre todo en 32 municipios rurales donde es notorio el decrecimiento poblacional. Este proyecto fue concebido para tres etapas en el 2019: 15 millones en abril, 20 millones en junio y otros 15 millones en la tercera etapa. Sin embargo, este programa, que debió priorizarse, se ha caracterizado por la lentitud y las dificultades para otorgar los subsidios o ejecutar las construcciones por deficiencias en la entrega de materiales. Además de que el financiamiento aprobado no es suficiente para cubrir la demanda, estas labores se han visto afectadas por la deficiente gestión de los responsables del bienestar de numerosas familias cubanas que aún están desamparadas, pues ha pasado más de un año y las trabas burocráticas siguen frenando las acciones constructivas.

Por fin, en el Granma del 11 de mayo se anuncia otra de la veintena de medidas para estimular la natalidad: “Nuevos surtidos dan vida al programa de la canastilla”. Marpesa Portal, directora de Ventas Minoristas del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), detalló a Granma que como parte de esa estrategia y atendiendo a la propia política demográfica del país se aprobó a inicios de año el incremento en ocho surtidos a precios sin subsidios en el módulo de canastilla. “Lo que incluimos ahora”, puntualizó Portal, “fue una prenda inferior y un par de medias, un set de almohaditas, seis percheros, una jabonera, una palangana, el orinal y la sillita sanitaria. Estos últimos artículos tienen un comportamiento de entrega similar al de las cunas”.

Lo que no aclaró la funcionaria con respecto a las cunas y los colchones es que la industria cubana produce muy pocos y de pésima calidad, por lo que las embarazadas no cuentan con ellos, como tampoco con los pocos artículos que se venden en el módulo de canastilla por su malísima factura y que la mayoría de las futuras mamás desecha, ya que sólo utilizan la tela antiséptica.

Es inverosímil y hasta grotesco pensar que esos ocho artículos incluidos en el módulo de canastilla “para incentivar la fecundidad y el nacimiento” –además, a precios no subsidiados– tengan la más mínima repercusión en los planes de maternidad de las jóvenes cubanas. Y es que para lograr el aumento de la natalidad son necesarios otros cambios, cambios sustanciales y profundos en nuestra sociedad, que el sistema totalitario cubano no está dispuesto a realizar.

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