"Como si fueran perros", opositor describe así el trato a los reos en prisión de Cuba

Pasó dos meses encerrado en la prisión Combinado del Este, y luego de un juicio lleno de irregularidades este 24 de mayo en el tribunal municipal de Guanabacoa, al preso político Laizon Valdés Despaigne lo han enviado a su casa a esperar la confirmación de la sentencia de 3 años de trabajo correccional sin internamiento.

Se lo dijeron tarde en la noche y a esa hora dejó atrás las puertas del tenebroso complejo de prisiones. Así lo relató -aún incrédulo- a Martí Noticias en una entrevista facilitada por el opositor Zaqueo Báez Guerrero.

Lo acusan de atentado porque el 24 de marzo cuando una patrulla policial lo interceptó en el municipio Guanabacoa y le pidió la identificación, asegura Laison, lo maltrataron físicamente.

“Parece que me los enviaron, no sé. Me fueron para arriba, así, sin causa ninguna y me cayeron arriba. Dentro del jeep me cayeron a palos, esposado. Me están acusando de que yo les había dado a ellos, cuando realmente no fue así”, expresó.

Valdés Despaigne, de 24 años de edad, es activista de la célula “José Martí” de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) en Lawton, La Habana.

La coordinadora de ese grupo, Sonia de la Caridad González Mejías, denunció que es un ajuste de cuenta lo que lleva la Seguridad del Estado contra el grupo de opositores que protestó el 22 de marzo de 2016, día del discurso del expresidente Barack Obama en Cuba.

De los activistas participantes en la protesta varios fueron encausados en juicios posteriores y se encuentran a la espera de una confirmación de sus sentencias por los supuestos delitos de desacato, atentado o desorden público en diferentes procesos judiciales: Melkis Faure Hechevarría (7 años), Sonia de la Caridad González Mejías (6 años), Freddy Nomihelet (5 años) y ahora Laison Valdés (3 años).

De un “infierno” a otro

Lo llevaron de la cárcel al tribunal bajo un gran despliegue de seguridad, unas medidas que Valdés considera excesivas.

“Me llevaron directo del Combinado del Este para el tribunal popular, ‘enshakirao'», indica, en referencia a la forma en que encadenan a los reclusos peligrosos, atándolos por los pies, la cintura y las muñecas, un castido conocido como «La Shakira»,

«No sé por qué, con tremenda mala forma”, se pregunta el joven.

Según las declaraciones de los testigos de la acusación –los mismos policías que lo detuvieron y golpearon- Laison Valdés habría intentado golpearlos con una botella “dentro del auto patrullero”, pero en el juicio él pudo confrontarlos y explicar que lo detuvieron en un jeep de la Guardia Operativa de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).

“Había demasiado desacuerdo allí, los policías me querían echar churre, estaban en complot, hablando lo que no es. El juicio parece que estaba manipulado por la Seguridad del Estado”, afirmó.

Sobre sus días en la prisión Valdés asegura que es un “infierno”.

“Allí los presos viven en muy malas condiciones. La comida (es) malísima, no es para que atiendan a los presos, ¿cómo decir?: como si fueran perros. El arroz (lo sirven) con gusanos, nos tratan mal, muy malas condiciones de higiene también, a los colchones les falta la mitad, y a los presos políticos nos tratan con mayor rigor”, aseveró el activista.

Antes de concluir, Laison Valdés quiso destacar el caso de un preso llamado Michel, de su misma compañía. “Fue agredido por la policía (funcionarios de Orden interior), simplemente porque les cayó mal, les dio una respuesta que a ellos no les pareció la apropiada y lo agredieron, le cayeron tres guardias”, conluyó.

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