Cubanoamericana enfrenta larga sentencia en Cuba por supuesto espionaje

Los padres de Alina López Miyares salieron de Cuba en 1969 huyendo de la revolución de Fidel Castro. Pero eso no impidió que varias décadas después, López Miyares se enamorara y se casara con un ex diplomático cubano en Estados Unidos y luego viajara frecuentemente a la isla para estar con él.

Ahora López Miyares ha sido sentenciada a 13 años en Cuba bajo supuestos cargos de espionaje, en un juicio que tuvo lugar el 2 de octubre. Su esposo, el ex diplomático Félix Martín Milanés Fajardo habría sido sentenciado a 17 años de cárcel.

López Miyares, una maestra de 58 años que residía en Midtown, Miami, había sido “retenida” en La Habana desde enero, adonde había viajado para visitar a Milanés Fajardo, dijo su madre, Alina López, de 89 años. Durante meses, dijo, no supo cuál era la situación de su hija hasta que decidió viajar a La Habana para recabar información.

López dijo a el Nuevo Herald que pudo ver a su hija antes y después del juicio y que la ha visitado en la prisión de Cien y Aldabó en La Habana, pero declinó confirmar directamente si su hija había sido acusada de espionaje, como reportó Martinoticias.

No queda claro para quien el gobierno cubano cree que López Miyares estaría espiando.

El Nuevo Herald no ha tenido acceso a los documentos del caso en Cuba pero según el testimonio de su hermano, Eugenio López, su hermana estaría enfrentando cargos de espionaje y una sentencia de 13 años.

“Mi hermana de espía no tiene ni un pelo. La tomaron de pendeja”, comentó a el Nuevo Herald. En declaraciones a Telemundo 51, el primero en reportar el caso, Eugenio López dijo que las autoridades cubanas también habrían acusado a su hermana de ayudar a su esposo a salir del país.

“Ese señor [Milanés Fajardo] tenía muy malas entrañas, hizo sus porquerías y la involucró”, dijo la madre de la acusada.

Alina López describió al esposo de su hija como “un degenerado” y “afecto al gobierno revolucionario”, aunque aclaró que no lo conoce. Ni ni ella ni el padre de López Miyares, ahora de 95 años, habían asistido a la boda celebrada en Cuba, dijo.

“Ha rebajado peso, ha estado enferma cuatro o cinco veces”, en la prisión, comentó López. “Ella padece de presión alta, nunca ha vivido un ambiente semejante. No puede comer esa comida, yo tengo que ir y comprar lo que haya”, agregó.

De acuerdo con información disponible online, López-Miyares estaba vinculada al Merrick Educational Center y al Bruce Ball Educational Center, ambos del sistema de escuelas públicas de Miami-Dade. Como “maestra itinerante”, impartía clases a alumnos con necesidades especiales en sus casas o en hospitales. El sistema de escuelas públicas del condado no respondió a preguntas enviadas por el Nuevo Herald.

Según el hermano de López Miyares, ella había conocido a su esposo en Nueva York en el 2007 o el 2008 cuando este trabajaba como diplomático cubano. Los detalles de la relación entre ambos son confusos porque la familia dice no conocer a Milanés Fajardo. No queda claro tampoco si López Miyares habría recuperado la residencia permanente en la isla, a través de un trámite conocido como repatriación, aunque su madre insistió que ella vivía en Estados Unidos.

Milanés Fajardo es conocido dentro de la comunidad de inteligencia en Estados Unidos.

Un reporte de la CIA de 1989 lo identifica como diplomático en la misión de Cuba en las Naciones Unidas en Nueva York. En 1992, fue identificado por dos agentes de inteligencia cubana que habían desertado, como presunto agente cubano operando bajo el cargo de tercer secretario en esa misión. Uno de esos exoficiales de inteligencia contactado por el Nuevo Herald, Enrique García, confirmó que Milanés Fajardo era un oficial de la inteligencia cubana que operaba en Nueva York bajo una fachada diplomática.

García dijo que los casos en que oficiales o exoficiales de inteligencia del Ministerio del Interior eran autorizados a casarse con extrajeros eran raros y casi siempre implicaban que el agente había reclutado también a su pareja. López Miyares no tenía un perfil público ni tenía acceso a información confidencial, pero García señaló que no es inusal que agentes cubanos reclutaran a personas simplemente para llevar y traer información.

La madre de López Miyares también relató que visitó la embajada estadounidense en La Habana para solicitar ayuda pero que los funcionarios le dijeron que “el gobierno cubano le prohíbe a su gente tratar esos problemas”.

El Buró de Asuntos Consulares del Departamento de Estado no comentó sobre esta versión citando consideraciones sobre privacidad.

“Estamos al tanto de informes sobre el arresto de una ciudadana estadounidense en Cuba. Debido a consideraciones sobre privacidad, no tenemos más comentarios”, señaló, asimismo, una vocera del Buró de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado en un correo enviado a el Nuevo Herald.

Las autoridades estadounidenses en Cuba han advertido sobre los límites al apoyo consular que pueden ofrecer a los estadounidensen en la isla, en especial a los cubanoamericanos.

“La Unidad de Atención a Ciudadanos Estadounidenses no es notificada regularmente sobre los arrestos a ciudadanos cubano-estadounidenses, por lo cual es muy importante que la familia notifique prontamente a la embajada en una situación como esta”, advierte la embajada de EEUU en La Habana en su sitio web. “Las autoridades cubanas pueden negar a funcionares consulares estadounidenses acceso a ciudadanos cubano-americanos”.

El hecho de que López Miyares sea cubanoamericana complica el caso pues el gobierno cubano no reconoce la ciudadanía estadounidense a aquellos que nacieron en la isla.

La página sobre viajes internacionales del Departamento de Estado también advierte que en el pasado, el gobierno cubano ha detenido a “ciudadanos de EEUU bajo sospecha de participar en actividades percibidas como una amenaza a la seguridad del Estado”.

El más notorio de esos detenidos es Alan Gross, un contratista estadounidense acusado de cometer “actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado” cubano y que fue liberado tras cinco años en un espectacular intercambio de prisioneros que marcó el inicio del deshielo en las relaciones entre ambos países.

Pero desde entonces, las relaciones han entrado en crisis por las duras declaraciones del presidente Trump y un inexplicable ataque que habrían sufrido 24 diplomáticos estadounidenses en La Habana.

El juicio de López Miyares tuvo lugar un día antes de que Estados Unidos expulsara del país a 15 diplomáticos cubanos.

Leer en El Nuevo Herald