'Cuentapropistas', los más preocupados por el fin de la doble moneda en Cuba

Al menos cuatro funcionarios de Banco Metropolitano habanero negaron, bajo condición de anonimato, recientes rumores de que el incremento de las colas en distintas sucursales de esta entidad bancaria se deban, exclusivamente, al temor por los anuncios oficiales en referencia a la unificación monetaria.

“Ningún directivo en Banco Metropolitano podría asegurar a nadie cómo y cuándo se implementará este anunciado proceso, por la simple razón de que no tenemos conocimiento ni indicación alguna”, declaró una funcionaria de una sucursal en Arroyo Naranjo.

“Es cierto que muchas personas, y todos los días, vienen a indagar y preocuparse sobre este asunto en particular, fundamentalmente los cuentapropistas que tienen cuentas de ahorros con cifras considerables”, añadió otra funcionaria de la entidad, en Playa.

“A cada cliente que pregunta le decimos lo mismo: ‘sobre temas económicos y financieros es mejor no guiarse por rumores ni especulaciones, sino esperar el pronunciamiento del Estado'”, indicó.

El sector privado, que representa el 12% de la fuerza laboral en la Isla, con un aproximado de 568.000 emprendedores, no tiene confianza en que la eventual extinción de la doble moneda los beneficie.

“El Gobierno lo único que ha hecho durante todos estos años es asfixiarnos con prohibiciones y restricciones, así que habrá que esperar a ver qué supondrá para los cuentapropistas el establecimiento de una moneda única”, dijo Nelo Ramos, graduado en Arquitectura que ejerce como contratista privado.

“Muchos de nosotros estamos invirtiendo las ganancias en propiedades, y si es en el extranjero mucho mejor, porque el Gobierno claramente lo ha expresado: no permitirá a los cubanos concentrar ni propiedades ni riquezas en Cuba. A los bancos solo acudimos para las operaciones legales y obligatorias de nuestros negocios”, reconoció Ramos.

Recientemente, The Havana Consulting Group (THCG) reportó que la “fuga de capital local hacia el exterior” ronda entre 280 y 350 millones de dólares anuales, como consecuencia de las trabas del Gobierno cubano al desarrollo del sector privado.

Leonel Gerardo Rodríguez, jefe de una brigada de servicios de construcción, reparación y mantenimiento de inmuebles, opinó que no tiene sentido echar a “correr sin saber dónde caerán los truenos”.

“Tengo mis contactos en la ONAT [Oficina Nacional de Administración Tributaria] y en el banco. En ninguno de estos lugares saben a ciencia cierta nada de lo que pudiera avecinarse, aunque la lógica indica guardar los ahorros en CUC porque el peso no tiene valor alguno”, señaló este constructor “cuentapropista”.

‘¿Qué dinero vamos a guardar si no tenemos?’

El pasado 21 de diciembre, el general Raúl Castro reconoció que el fin de la dualidad monetaria “ha tomado demasiado tiempo y no puede dilatarse más su solución”, quizás en referencia a que su Gobierno lleva hablando desde 2013 de un cronograma para la unificación.

“Ante los rumores, la gente ha venido en estampida, pero para abrir cuentas de ahorro en dólares americanos, que es más seguro”, señaló una cajera de Banco Metropolitano en el municipio Plaza.

“Siempre tendrían la oportunidad, en caso de una devaluación dentro de Cuba, de cambiarlos en el extranjero, ahora que cualquiera puede viajar”.

Expertos dentro y fuera de la Isla han coincidido en calificar de urgente la unificación de la moneda para un despegue de la economía. La dualidad monetaria ha provocado distorsiones en la economía, impidiendo la transparencia en los cálculos de los balances empresariales, las cuentas nacionales y el presupuesto del Estado.

Los ciudadanos se preguntan cómo se realizará el proceso, cuál será su impacto en la sociedad, especialmente en los grupos más vulnerables como los jubilados y núcleos familiares de trabajadores estatales con bajos ingresos.

“¿Qué dinero vamos a guardar o a cambiar si no tenemos?”, se preguntó Luz Esther Bonilla en la cola de la sucursal ubicada en Galiano y San Rafael, en Centro Habana.

“¿Cuánto dinero puede ahorrar un cubano que solo vive de su salario, y en un país donde los precios de las cosas son europeos? Por otro lado está la experiencia pasada, cuando el dólar americano dejó de circular y mucha gente se quedó como ‘puta en cuaresma'”, recordó Bonilla.

Julián “El Máximo”, vecino del Cerro que dice tener “más años de garrotero (prestamista ilegal) que de vida”, aconsejó esperar hasta que el Gobierno defina cualquier política respecto al fin de la doble moneda.

Todavía la recuerda “con mucho dolor” su experiencia durante la crisis económica de los años 90, que el Gobierno llamó “Periodo Especial”.

“Perdí decenas de miles de pesos. Fue la época donde el dólar, al cambio, estaba a 120 pesos. Había invertido en una compra de casi 10.000 o 12.000 dólares con mis contactos extranjeros. De un día para otro el cambio se puso a 35, y finalmente descendió hasta llegar a 25”.

“Saca cuentas de cuánto perdí. Todo eso fue en apenas tres meses. Con el Gobierno nunca ganarás”, concluyó “El Máximo”.

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