De los cuatro puntos del General a la coyuntura de Díaz-Canel

Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. Foto Archivo

LAS TUNAS, Cuba.- Cual diligente capataz de apagafuegos, supervisando las tareas de ahorro por la “situación energética coyuntural”, el ingeniero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su condición de presidente del Consejo de Estado y de ministros, está concluyendo un recorrido por las provincias de Cuba.

Parco allá, locuaz acá, extemporáneo acullá, trayendo ejemplos geométricos, el de la hipotenusa y la suma de los catetos a la crisis agravada que ahora viven los cubanos, Díaz-Canel procura administrar de cerca lo que llama situación “coyuntural”.

Cabe preguntar: Los administradores de la crisis en Cuba, a cuál coyuntura se refieren…, ¿acaso a la del codillo de un dinosaurio?

Para quienes ya lo olvidaron, es útil recordarles que la crisis en Cuba no comenzó en los años 90, con el eufemísticamente llamado “periodo especial”, sino hace ya más de 50 años, para ser exacto, hizo ya 57 años que, oficialmente, con partida de nacimiento y todo, inició la crisis en este país.

¿Algún país del mundo establece por ley, jurídicamente, el racionamiento de los comestibles, el vestuario, los combustibles… hasta los juguetes, sin estar en crisis por razones económicas, bélicas o cualquier otro desastre?

La crisis en Cuba tiene nombre y apellidos. Oficialmente fue inscripta el 12 de marzo de 1962 por la Ley No. 1015. En otro país, sencillamente, la hubieran llamado Cartilla de Racionamiento. Pero en Cuba la llaman Libreta de Abastecimiento. En marzo pasado cumplió 57 años, pero todas las mañanas va con los cubanos a la hora de comprar el pan.

La crisis en Cuba tiene un origen: el diferendo Cuba-Estados Unidos. Inició en 1959, no más el castrismo tomara el poder, cuando en el mandato del entonces primer ministro Fidel Castro, guerrilleros cubanos pretendieron llevar la revolución cubana por toda América Latina; los desacuerdos se agriaron todavía más cuando propiedades estadounidenses fueron confiscadas en Cuba; y, fueron casus belli (motivo del estado de guerra) cuando Cuba se transformó, de un extremo a otro del territorio nacional, en una base de misiles nucleares rusos, apuntando a Estados Unidos. De entonces acá, con altas y bajas, inclusos, con alteraciones de orden público en salones de la ONU, las disputas, dígase las razones de crisis, no han cesado.

¿Olvidó Díaz-Canel la querella entre su gobierno y el de Estados Unidos?

El pasado 10 de abril, en el Palacio de las Convenciones, en La Habana, el general Raúl Castro, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), pronunció un discurso con motivo de la proclamación de la Constitución de la República.

Pero en realidad, el discurso no sólo fue proclamador de la Constitución, sino también, de vientos que hoy son tempestades abrumando a los cubanos.

Y, para comprobar por sí mismos si sus problemas se deben a la “coyunturalita” naviera que les contaron Miguel Díaz-Canel y sus ministros en la televisión nacional, o, si por el contrario no hay nada coyuntural en esta crisis, navegando en un mar de fondo por amarres y desamarres ya advertidos, los cubanos debían leer aquel discurso del general Raúl Castro.

El general Raúl Castro, primer secretario del PCC, “fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado” según el artículo 5 de la Ley de leyes, aquel miércoles 10 de abril dijo: “Hemos venido alertando sobre la conducta agresiva que el Gobierno estadounidense ha desatado contra la región de América Latina y el Caribe”.

Objetivamente, el general debió decir sobre los efectivos lanzazos arrojados por Donald Trump sobre Nicolás Maduro, Daniel Ortega y él mismo, el general Raúl Castro; rejonazos que, con los saltos y el corre-corre, ciertamente hunden más la cuchilla en el que la lleva dentro, pero que, también, porque lanza y astil son todo uno, el cabo va golpeando a cuantos alcanza, da igual a izquierda que a derecha.

Así y todo, agradézcanles: ¡Cuidado, llevo el hierro clavado y el cabo los puede golpear!, pareció dar aviso el general el 10 de abril de este año.

Pero no fue solamente ese, hay más: otro aviso, anterior, del 26 de julio de 2018, dice: “Al celebrar el 60 aniversario del triunfo de la revolución advertí sobre el escenario adverso que se había conformado y el resurgir de la euforia y el apuro de nuestros enemigos por destruir el ejemplo de Cuba. En ambas ocasiones señalé la convicción de que se estrechaba el cerco del imperio en torno a Venezuela, Nicaragua y Cuba. Los hechos han confirmado aquella apreciación”.

Y un poco después, en el mismo discurso del 10 de abril, el general Raúl Castro dijo: “El asedio incesante contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, con el uso de métodos de guerra no convencional y la asfixia económica, es el principal foco de agresión, sin embargo, la amenaza nos concierne a todos”.

“Cómo si tumban a Maduro en Cuba no nos vamos a madurar… Si él es el que nos mantiene el frío”, dijo un chistoso, pero esta vez, sin asomo de broma; que “maduren” a alguien, en algunas zonas de Cuba equivale a que lo apabullen, y, frío, viene a ser sinónimo de nevera, de refrigerador, donde se ponen los frutos, para que no se pasen de madurez.

Pero las premoniciones del general Raúl Castro aquel miércoles 10 de abril, que ahora vienen a ser para los cubanos como un prolongadísimo miércoles de cenizas, tuvieron su clímax cuando barruntó:

“Es necesario que estemos alertas y conscientes de que enfrentamos dificultades adicionales y que la situación pudiera agravarse en los próximos meses. No se trata de regresar a la fase aguda del Período Especial de los años 90; hoy es otro el panorama en cuanto a la diversificación de la economía, pero tenemos que prepararnos siempre para la peor variante”.

Discúlpenme por citar in extenso. Pero es necesario: en ese párrafo están los cuatro puntos del General. O, lo aquel bromista, que ahora va por ahí, serio, sin asomo de chiste, llama “las cuatro patas del gato”.

Las cuatro patas del gato o los cuatro puntos del General son:

  • “Es necesario que estemos alertas”.
  • “Enfrentamos dificultades adicionales”.
  • “La situación pudiera agravarse en los próximos meses”.
  • “Tenemos que prepararnos para la peor variante”.

Señoras y señores… ¿Alguien puede decir cuántas patas tiene la mesa desde donde el señor Díaz-Canel y sus ministros dijeron a los cubanos, pretendiendo que les creyeran, que, los problemas que sufren son “coyunturales”, que “no estamos en medio de otro período especial” (crisis), que la “situación es sencillamente energética” y “solo unos pocos días”?

Si más de 57 años de ausencias de productos comerciales, o, porque estando presentes en los anaqueles de las tiendas los salarios escasos y los precios abusivos los hacen ausentes para la mayoría de los cubanos es un asunto “coyuntural” … ¿Qué es lo permanente? El infierno… Entonces el infierno se asemeja a Cuba, ¿no?

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