Desavenencias en la oposición

Nicaragua, ONU, derechos humanos, Daniel Ortega

La decisión de la Alianza Cívica de no firmar el documento de constitución de la Coalición Nacional, mientras el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) no resuelva su conflicto interno por la designación del presidente nacional y otras autoridades partidistas, no es como para rasgarse las vestiduras o cortarse los pulsos.

La oposición está formada por varios organismos sociales y políticos, distintos por sus orígenes, intereses e ideologías pero con el denominador común de adversar a la dictadura. También es la oposición una familia de movimientos y partidos políticos diversos, que tienen en común ser opositores y democráticos. Entienden que dispersos son fácil presa de la represión del régimen, mientras que unidos no solo pueden resistir más y mejor sino que pueden derrotarlo y sacarlo del poder.

Como en todas las familias, en la opositora las desavenencias son inevitables y sirven para resolver las contradicciones que no son irreconciliables. Son útie¿s desavenencias para encontrar posiciones comunes ante temas concretos y frente a la dictadura como fenómeno global. Y hasta para ponerse de acuerdo en lo que vendrá después de la dictadura.

La sociedad es plural y la energía principal que sustenta la libertad y la democracia, radica en el pluralismo de las ideas y de las propuestas políticas. Este pluralismo es el antídoto para los totalitarismos, escribió Hanna Arendt.

Por su parte, el politólogo venezolano Américo Martín señala que “la unidad de lo diverso es la única forma de unidad digna de ese nombre”. Y previene que “es falaz la supuesta unidad “granítica” de quienes aceptan una sola doctrina y un líder infalible, porque la sociedad es plural y termina rechazando las arbitrariedades monolíticas…”
Por supuesto que construir la unidad o una alianza de movimientos sociales y partidos políticos diversos, que tienen cada uno su propia identidad, no es tarea fácil, no siempre se logra y muchas veces tampoco es duradera.

Además, si ya están formadas las alianzas su mantenimiento armonioso se complica cuando la forma de lucha escogida para alcanzar el objetivo, no está a la orden del día. Es lo que ocurre ahora. La oposición interna ha escogido el camino electoral para salir de la dictadura, pero las elecciones serán hasta en noviembre del próximo año, no hay certeza de que habrá una reforma electoral sustantiva para que los comicios puedan ser competitivos, transparentes y confiables; y mientras se espera que llegue el tiempo de la campaña electoral, surgen contradicciones y discusiones por temas secundarios que no llevan a ninguna parte.

Hacer oposición a una dictadura de carácter totalitario no es fácil y está llena de peligros, dificultades y desavenencias. Quienes se han metido a la gran aventura opositora tienen que saberlo, y actuar en consecuencia.

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