Doctora critica el consumo de tabaco y alcohol en la Plaza de Carlos III

La escena se repite cada día: grupos de adultos beben cervezas, fuman y gritan mientras a pocos metros los niños juegan en un pequeño parque de entretenimiento. En la Plaza de Carlos III, el más importante centro comercial de La Habana, el humo de los cigarros y los menores conviven pese a que la legislación sobre esta materia prohíbe fumar en locales públicos cerrados que no cuenten con “áreas especiales” para ello.

“Salud Pública ha autorizado fumar en esta área porque tiene el techo alto y es un lugar público”, asegura a este diario una empleada de las oficinas de Información a la Población, situadas en el piso más alto del edificio y que, paradójicamente, es el único punto del complejo donde no está permitido fumar. Sin embargo, la legislación nacional para el control del tabaquismo no hace referencia a la altura determinada de un sitio cerrado y establece la prohibición expresa de fumar si no hay espacios habilitados.

En el conocido centro comercial habanero, el área infantil donde decenas de menores pasan el día divirtiéndose en sus instalaciones apenas está separada de las mesas de las cafeterías, donde los adultos fuman y beben bebidas alcohólicas.

“Esto es todo los días así y no podemos hacer nada, la gente no se controla ni siquiera después de que sacaron esta situación en el noticiero de la televisión”, lamenta un empleado que despacha galletas dulces y jugos a varias madres que han llegado con niños. “Si regañas a alguien se pone agresivo y nadie quiere meterse en problemas”.

Recientemente la televisión oficial difundió un reportaje sobre la convivencia del alcohol, el tabaco y los infantes en el área techada de este centro comercial

Recientemente la televisión oficial difundió un reportaje sobre la convivencia del alcohol, el tabaco y los infantes en el área techada de este centro comercial, pese a que las críticas a los locales gestionados por el Estado son inusuales en los medios nacionales.

El guardia de seguridad que cuida la zona de las cafeterías y el área recreativa del edificio dijo a 14ymedio que en ese espacio “no estaba prohibido fumar”, pero no supo explicar por qué en un espacio cerrado se permitía este hábito nocivo para la salud, por el que cada año mueren en la Isla unas 13.000 personas de manera directa y otras 1.500 al exponerse de manera indirecta al humo, según datos de 2016 del Instituto Nacional de Epidemiología y la Unidad de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades. “Eso está permitido”, repitió el vigilante a este diario, encogiéndose de hombros.

Los menores que juegan en este espacio no libre de humo corren el riesgo de sufrir más enfermedades respiratorias, tal y como demostró una investigación llevada a cabo por galenos de varios hospitales pediátricos de la capital cubana, que expuso que “la exposición al humo del tabaco estuvo presente en el 75% de los niños con recurrencia de crisis de asma”.

“En todo este barrio no hay otro lugar donde los niños puedan encontrar algún entretenimiento, así que nos guste o no nos guste tenemos que terminar aquí”, apunta Raiza Luis, una madre que vive en las proximidades y que lleva con frecuencia a sus mellizos para que jueguen en las instalaciones. “Con tanto alcohol es raro el día que no haya una bronca o que la gente se vaya a las manos por alguna tontería”, agrega.

El tabaquismo, que causa el 14% de la muertes en el país cada año, no es la única actividad dañina a la que están expuestos los menores. La venta de bebidas alcohólicas en el mismo espacio donde estos se encuentran también causa preocupación.

“En esta zona se ha detectado también un aumento de los episodios de embriaguez en adolescentes, especialmente actos vandálicos, travesuras y riñas bajo los efectos del alcohol”, explica a 14ymedio, Luisa María Izquierdo, doctora en un policlínico de las cercanías de la Plaza de Carlos III.

Izquierdo recomienda “evitar la cercanía de niños con lugares donde se expenden bebidas para consumir ahí mismo”, porque “el menor de edad se va acostumbrando a que eso es algo normal y algo que imitar”. Para la doctora “hay que acabar de una vez por todas con esa permisividad social que tenemos con el consumo del ron y la cerveza en los lugares públicos”.

Izquierdo recomienda “evitar la cercanía de niños con lugares donde se expenden bebidas para consumir ahí mismo”, porque “el menor de edad se va acostumbrando a que eso es algo normal y algo que imitar”

En 2005 una resolución publicada en la Gaceta Oficial prohibió la venta de bebidas alcohólicas y cervezas a menores de 16 años. Las alarmas saltaron tras comprobar que la edad para iniciarse en la bebida no había dejado de descender en la Isla.

En Cuba, la edad promedio de inicio del consumo de alcohol es de 15 años. El psicólogo Justo Fabelo Rochy, coordinador del proyecto Tú decides, que busca crear conciencia del problema entre los adolescentes, advierte ante esta situación de que muchos adultos que desarrollan una adicción al alcohol comenzaron el consumo en estas edades tempranas.

En 2014 la Organización Mundial de la Salud lanzó un claro mensaje de advertencia al publicar un informe que revelaba que el consumo abusivo de alcohol provocó que ese año más de 3,3 millones de personas murieran en el mundo, lo que representó el 6% de los fallecimientos mundiales.

Para la doctora Izquierdo, como para muchos padres que asisten acompañados por sus hijos al pequeño parque de entretenimiento en el centro del local, lo peor es “el ejemplo que se está dando a los niños y el peligro al que se les expone en un ambiente inestable, donde cualquier cosa puede pasar debido a la embriaguez”.

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