El inoperante pensamiento económico de Fidel Castro

Fidel Castro (Foto: Reuters)

LA HABANA, Cuba.- En el habanero espacio Sábado del Libro, el pasado día 23 de noviembre fue presentado el libro El pensamiento económico de Fidel Castro en las relaciones económicas internacionales. El texto, que ve la luz en el contexto de las actividades por el tercer aniversario de la muerte del ex gobernante, fue elaborado por un colectivo de autores del oficialista Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM).

En el prólogo y la introducción del libro trabajaron, respectivamente, los economistas Osvaldo Martínez y José Luis Rodríguez, dos ex ministros de Economía y asiduos acompañantes de Castro en los eventos económicos internacionales que contaban con la presencia del máximo líder.

Fidel Castro economíaLibro El pensamiento económico de Fidel Castro en las relaciones económicas internacionales. Foto La Jiribilla

Los propios autores reconocen que Fidel Castro no fue un académico en temas económicos, sino que trataba estos asuntos como una prolongación de su bregar político. Y, diríamos nosotros, como un complemento de esa obsesión antinorteamericana que guio su existencia.

Casi existe consenso en el sentido de que los tres momentos más importantes en el ideario económico de Castro estuvieron asociados con las tesis cepalinas (provenientes de la CEPAL) acerca del intercambio desigual, el no pago de la deuda externa por parte de las naciones tercermundistas, así como su lucha contra el establecimiento de la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

En efecto, durante los años 70 de la pasada centuria, Fidel Castro alentaba a los países del tercer mundo a que rompieran sus vínculos comerciales con Occidente. Se argumentaba que el mundo industrializado explotaba a las naciones subdesarrolladas al comprar barato los productos primarios y después venderle caro al tercer mundo los productos ya elaborados. Era, además, una manera de pensar que no las tenía todas consigo con la inversión extranjera, pues se decía que así se escapaban las riquezas de los países pobres. Fue la época de esplendor del libro  ̶ hoy prácticamente inservible ̶  Las venas abiertas de América Latina, del uruguayo Eduardo Galeano.

Como sabemos, bastaron unos pocos años para desmontar la tesis castrista-cepalina. Fue cuando aumentaron los precios de las materias primas de los países del tercer mundo, los cuales, en su gran mayoría, experimentaron altos niveles de crecimiento económico.

Con respecto a la exhortación castrista para que el mundo subdesarrollado no pagara la deuda externa que acumulaba con instituciones financieras y naciones industrializadas, no prosperó esa especie de frente único que el líder cubano sugería para enfrentar a Occidente. A la postre, la mayoría de los deudores actuaron por su cuenta, y muchos de ellos acordaron términos de pago con sus prestamistas.

Ah, y mientras Fidel Castro sugería no pagar la deuda a Occidente, él mantenía otra deuda colosal con la Unión Soviética. Claro, él sí la pagaba. No con dinero, sino con la sangre de muchos jóvenes cubanos que acudieron a la geografía africana sirviendo a los intereses geopolíticos del Kremlin.

Es cierto que el ALCA no pudo establecerse en el 2005 como se había pensado. Pero ello no obedeció tanto a la labor Castro-Chavista, tal y como la izquierda pretende establecer. El problema consistió en que el ALCA era un acuerdo de libre comercio global, que no satisfacía los intereses específicos de las naciones latinoamericanas. Pero el espíritu del ALCA no fracasó, ya que después muchas naciones de la región firmaron individualmente acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea. Es decir, que obviaron los discursos de Castro y de su discípulo Hugo Chávez.

Como se puede apreciar, las ideas económicas internacionales de Fidel Castro, vistas en perspectiva, resultaron fallidas.

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