El Período Especial cubano revive en un cine de la Calle Ocho

En 1991 la antigua Unión Soviética se desintegró ante el asombro del mundo y Cuba entró en el llamado Período Especial, una de las peores crisis económicas por las que ha atravesado el país.

En medio de este panorama, Sergio, un radioaficionado habanero y profesor de marxismo, se ve obligado a reorientar su vida. Entretanto, Serguéi, el último cosmonauta soviético, se encuentra medio olvidado en la averiada estación orbital Mir.

Por azares del destino, ambos individuos establecerán una comunicación que los ayudará a enfrentar las terribles transformaciones que ocurren en sus respectivos países.

Ernesto Daranas, director de “Sergio y Serguéi”.

Teatro Tower del MDC Cortesía

Se trata de Sergio y Serguéi (2017), filme de Ernesto Daranas, que tras su exitoso recorrido por varios festivales internacionales de cine, incluido el de Miami, llega hasta el Teatro Tower de la Calle Ocho a partir del viernes 27 de julio.

“Me hace feliz la noticia de que la película se estrene comercialmente en Miami, una ciudad tan importante para el cine cubano”, expresó Daranas a el Nuevo Herald desde La Habana.

El cineasta explicó que el argumento fue inspirado en dos historias reales, ocurridas a principio de la década de 1990, y que él y la coguionista, Marta Daranas, transformaron en una sola ficción.

Luego agregó que la relación entre este trabajo y Los dioses rotos y Conducta, los filmes que acrecentaron su prestigio tanto dentro como fuera de la isla, radica en que “los tres parten de hechos o personajes reales y cada uno, a su manera, aborda algunas de nuestras problemáticas sociales”.

La trama describe la lucha por la sobrevivencia en una Cuba donde, para no variar, aparece una espía servil al régimen.

Parco en sus respuestas, el cineasta de 57 años señaló que, a diferencia de las anteriores, la acción de Sergio y Sergei transcurre en medio del Período Especial, un momento clave de la historia de Cuba.

“Esa es una época crucial para entender el presente. El propósito fue lograr una toma de distancia que evidenciara la manera en que nuestra historia se ha repetido”, afirmó Daranas, sin ahondar en detalles, a la vez que enfatizó en que la película está narrada “como una fábula en la que no faltan ni el humor ni la farsa”.

“Fue una etapa en que se cerraron muchas puertas. En el cine, por ejemplo, aunque hubo algunas obras importantes, la producción bajó a niveles casi nulos y muchos cineastas de mi generación tuvieron que emigrar, renunciar a sus sueños o esperar durante más de una década para poder filmar”, recordó.

Segui y Serguéi cuenta con las actuaciones de Tomás Cao, Héctor Noas y la participación especial del actor norteamericano Ron Perlman.

El 70 por ciento del rodaje se realizó en Cuba, mientras que las escenas de la estación orbital se rodaron en los estudios de Mediapro, de Barcelona.

“Fue una película hecha con muy pocos recursos para este tipo de cine y los desafíos como el de la ingravidez fueron resueltos con el ingenio de los especialistas cubanos y catalanes. Por ejemplo, Héctor Noas (Serguéi) trabajó todo su personaje colgado de un sistema de cuerdas bastante alejado del que se emplea en otros filmes de este género, pero su preparación le permitió ir superando las carencias, hasta donde era posible”, comentó el director, tras destacar que los protagonistas hicieron un trabajo muy complejo, ya que, entre otros retos, tuvieron que aprender ruso, el idioma en que se comunican los personajes a lo largo del metraje.

Sobre la salud del cine nacional, Daranas aseveró que el panorama no ha cambiado mucho en las últimas décadas.

“Hay cosas que se repiten con respecto a los años 1990. Por un lado, hay una talentosa generación de egresados de las escuelas de arte y de cine, pero la producción sigue siendo muy baja y eso limita sus opciones, así como la propia renovación artística y temática del cine cubano”, concluyó.

Siga a Arturo Arias-Polo en Twitter: @arturoariaspolo.

Leer en El Nuevo Herald

Be the first to comment

Leave a Reply