El presente es fatal, pero el futuro… (II)

Mujer con nasobuco camina frente a un mural de Hugo Chávez y Che Guevara (Foto: AP)

LA HABANA, Cuba. – La falta de conciencia en el pueblo de Cuba sobre lo que está pasando con el nuevo coronavirus no se ha formado sola: es producto de la propaganda de la dictadura que cada día repite una y otra vez que todo está resuelto y preparado en las instituciones asistenciales. Se trata de algo tan evidente que hasta el propio Díaz-Canel se tuvo que referir al hecho de que hay niños en la calle y personas mayores haciendo cola.

¿Qué soluciones se han planteado hasta ahora? Se dijo que no se iban a concentrar los productos faltantes -que hoy son muchos- en los grandes mercados, pero que se distribuirían pequeñas cantidades entre las tiendas de los diferentes barrios. Eso no se ha cumplido y, según prometió el Primer Ministro, han tenido que sacar la policía a la calle para poder controlar las colas.

Una solución descabellada es la propuesta que las personas de la tercera edad puedan adquirir todo el pan de la semana en las panaderías de venta por cuota. ¡Qué locura! La confección de este pan es tan mala que al día siguiente ya huele a agrio. ¿Se imaginan? En una semana los panes estarían verdes y descompuestos. ¡Brillante idea!

Esperemos que el anuncio que se hizo de llevarle a los viejitos que viven solos el almuerzo y la comida a la casa resulte mejor, porque todos en Cuba saben cómo funcionan los comedores para los ancianos.

También han sido fatales las supuestas soluciones con el transporte, pues se tomaron de forma radical y cogieron a muchas personas fuera de su provincia de residencia, por gestiones personales, familiares, e incluso de salud. Se plantea un ómnibus diario en horas de la noche y para abordarlo habrá que tener el beneplácito del Gobernador provincial. Si esta determinación se hubiera tomado antes y comunicado a los interesados por los medios de prensa, las personas estarían preparadas al respecto.

Por otra parte, están los cubanos que vienen del exterior que tienen que permanecer en cuarentena por catorce días en viejas instalaciones de las escuelas en el campo o centros de becarios que apenas tienen condiciones de aislamiento; incluso, algunos no cuentan ni con agua potable.

En general, se sabe que aquí pocas cosas funcionan bien; el primer lugar en calidad lo tiene la represión contra el pueblo y la disidencia. A pesar de que han dicho que la policía está en la calle para ayudar al pueblo y hacerlo de forma gentil, se han visto contradicciones en la propia televisión, escenas en que los policías tocan a las personas para correrlos de lugar, en vez de decirles que lo hagan, incluso a mujeres.

Otra de las bondades que ha ofrecido el sistema es la suspensión momentánea del pago de impuestos tributarios a aquellos particulares que resulten afectados por la falta de turismo. A la seguridad social se le otorgarán plazos. Pero, mientras tanto, ¿de qué viven estos cuentapropistas? Una gran parte de ellos estaban vinculados a relaciones con el turismo, porque los restaurantes, cafeterías, bares, etc., de índole privados no están al alcance del pueblo, solo de los extranjeros residentes, los turistas y los familiares de los dirigentes.

Si bien es cierto que el sistema financiero debe actualizar las medidas de carácter impositivo, también debería tomar en consideración que los trabajadores por cuenta propia que han llevado a cabo inversiones en sus pequeños negocios necesitan una ayuda monetaria para pasar los varios meses que dure la pandemia.

Claro, ya han comenzado a mandar trabajadores para sus casas con el fin que realicen sus labores a distancia, pero habrá una cantidad considerable de personas que se queden sin trabajo, igual que ha sucedido en otros países del mundo, por la paralización de determinadas producciones y servicios. Lo que ha dicho el régimen al respecto es que hay que ubicarlos y con ellos fortalecer la economía. Es una gran utopía cuando se hace esta formulación, porque no hay centros de trabajo disponibles para esta cantidad importante de trabajadores.

Toda esta compleja situación, social, económica y política no ha permitido que las personas se proyecten al futuro. Quienes sobrepasen la pandemia, en cualquier país del mundo, se verán sometidos a situaciones económicas difíciles. Y peor será en esta Isla, con un régimen en bancarrota y sin voluntad política para solucionar los problemas.

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