El reto de Medardo

El jefe de Relaciones Públicas y Exteriores del Ejército de Nicaragua, coronel Álvaro Rivas, pidió al líder campesino Medardo Mairena que presente las pruebas de sus acusaciones públicas de que la institución militar ha participado en la represión de las protestas cívicas y, sobre todo, en asesinatos de campesinos.

Según el coronel Rivas, el Ejército está abierto a conocer las pruebas que tenga Mairena en respaldo de sus acusaciones. Inclusive el vocero militar señaló que si Mairena no quiere acudir ante la institución militar, puede presentar las pruebas ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), “y de acuerdo con eso —dijo— vamos a actuar”. Mientras eso no ocurra, aseguró el coronel Rivas, (las acusaciones de Mairena) “son planteamientos, especulaciones falsas de toda falsedad y eso lacera a la persona y a la institución que nosotros representamos”.

Pero Medardo Mairena no aceptó el reto del portavoz militar. Por el contrario, el líder campesino y opositor a la dictadura de Ortega y Murillo desafió a su vez al Ejército, a que permita que los organismos internacionales de derechos humanos vengan a Nicaragua y puedan ir a los territorios, donde según él podrán comprobar las denuncias de los supuestos crímenes del Ejército contra los campesinos.

El reto de Medardo Mairena al Ejército pone en el tapete del interés público un tema muy interesante, a pesar de que no es la institución militar de Nicaragua la que puede y debe invitar a los organismos internacionales de derechos humanos, para que vengan al país a hacer una investigación de las denuncias. De acuerdo con las normas de procedimiento de esos organismos internacionales, es el gobierno nacional el que debe invitarlos, tal como lo hizo en 2018 después que estalló la rebelión cívica y comenzó la primera fase de la represión de la dictadura contra las protestas pacíficas. Sin embargo Ortega los echó del país cuando denunciaron las atroces violaciones a los derechos humanos, incluyendo crímenes contra la humanidad, que estaban cometiendo las fuerzas represivas de la dictadura.

Lo que podría hacer el alto mando del Ejército, que sin duda está legítimamente preocupado por su prestigio profesional — y seguramente porque debido a esas acusaciones en algún momento la institución militar podría ser objeto de sanciones internacionales, como lo ha sido la Policía Orteguista—, es pedirle a Daniel Ortega que invite a los organismos internacionales de derechos humanos para que venga a investigar y aclarar las denuncias que se han hecho contra el Ejército. Como bien dice el dicho popular: quien nada debe, nada teme.

Así se atendería también la demanda de la OEA y la Unión Europea, de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, deben regresar al país para cumplir su labor interrumpida.

Leer en La Prensa

Be the first to comment