Europa le duele al dictador

Daniel Ortega arremetió contra la Unión Europea, en un acto oficial en el cual el nuevo Embajador, Pelayo Castro Suzuárregui, presentó sus cartas credenciales al dictador nicaragüense.

Ortega despotricó contra el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de seguridad, el socialista español Josep Borrell, porque se ha atrevido a condenar las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua.

Dijo que la Unión Europea se subordina a los Estados Unidos al haber aprobado un marco jurídico para sancionar al régimen orteguista, a menos que cumpla los acuerdos que firmó con la Alianza Cívica en marzo pasado, permita el regreso de los organismos internacionales de derechos humanos y resuelva la crisis de Nicaragua mediante un acuerdo con la oposición para celebrar elecciones libres, limpias y competitivas.

Ortega acusó a la Unión Europea de pedir la sangre de quienes no le hacen daño a nadie. “Nosotros lo que pedimos es que nos dejen trabajar”, dijo Ortega y cínicamente pidió ayuda internacional incondicional para, según él, combatir la pobreza.

Ortega no entiende que no puede violar los derechos humanos impunemente, cometer crímenes de lesa humanidad y que la comunidad internacional sea indiferente. Los derechos humanos son universales y deben ser respetados incondicionalmente por todos los Estados y gobiernos. Ya no vale escudarse en el principio de no injerencia para masacrar impunemente a la gente.

La Unión Europea tiene el compromiso de velar por el respeto a los derechos humanos y a los valores democráticos. Como ha escrito Niedrist Gerhard, investigador principal del Instituto Tecnológico de Monterrey, los países que tienen relaciones con la Unión Europea “se someten de manera voluntaria al debido cumplimiento de la cláusula democrática, renuncian en cierta manera al principio de no intervención en cuestiones internas, y simultáneamente asumen la medida sancionatoria de suspensión del acuerdo en caso de violación de derechos humanos por una de las partes”.

Esta no es la primera vez que Ortega se muestra agresivo contra la Unión Europea. En junio de 2008, la embajadora de Europa en Managua, Francesca Mosca, criticó la decisión arbitraria y antidemocrática del régimen orteguista de cancelar la personalidad jurídica de los partidos MRS y Conservador, para que no participaran en las elecciones municipales de noviembre de ese año. Entonces Ortega reaccionó ofendiendo a la embajadora al decir, en alusión a su apellido, que “algunos cooperantes son como las moscas que se paran en las inmundicias”.

Aquel incidente no pasó a más. Vamos a ver si ahora la Unión Europea se deja amedrentar por los furibundos e injuriosos ataques del tirano de Nicaragua.

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