Expectativa con Bachelet en la ONU

El informe sobre Nicaragua de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, ha sido tan claro y contundente que dejó a Daniel Ortega aturdido.

El mismo día que se conoció el informe de la ONU sobre las brutales violaciones a los derechos humanos en Nicaragua, cometidas por la dictadura de Daniel Ortega, este habló ante los seguidores fieles que le quedan y los empleados públicos que son obligados a asistir a las actividades políticas oficialistas.

Ortega descalificó a todos los organismos internacionales que denuncian las violaciones a los derechos humanos, incluso atacó a la ONU, a cuyo secretario general el canciller Denis Moncada ha ido dos veces a pedirle apoyo para montar un nuevo y falso diálogo, con los aliados políticos del régimen orteguista, en sustitución del auténtico Diálogo Nacional con la Alianza Cívica del que los obispos han sido mediadores y testigos.

Pero también en este punto, el informe de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha dejado claro cuál es la posición de las Naciones Unidas, al incluir en sus recomendaciones la de que se debe “reanudar el Diálogo Nacional de una forma debida e inclusiva, para lograr acuerdos basados en los derechos humanos y principios democráticos”.

El informe sobre las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua, ocurridas en los últimos meses, ha sido el último acto de impacto internacional realizado por el diplomático jordano Zeid Ra’ad Al Hussein como alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, cargo que ejerció durante cuatro años. A partir de mañana, 1 de septiembre, esta responsabilidad será desempeñada por la expresidenta socialista de Chile, Michelle Bachelet, quien tendrá la obligación de darle al informe sobre las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua el seguimiento que corresponde en la ONU.

La señora Bachelet vivió en la Alemania comunista, donde recibió su formación política e ideológica. Además ha sido o es amiga de los dictadores totalitarios Raúl Castro, Nicolás Maduro y el mismo Daniel Ortega. Sin embargo, las dos veces que fue presidenta de Chile, gobernó democráticamente y al menos con respecto a Venezuela ha dicho que la situación en ese país es preocupante, y que “en América Latina debemos defender la convivencia democrática de nuestras sociedades”.

El cargo que ocupará Bachelet a partir de mañana es muy delicado y objeto de presiones de los gobiernos violadores de derechos humanos. Ortega posiblemente apelará a su amistad y supuesta afinidad ideológica con la nueva alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, para presionarla a que no dé seguimiento al informe de su antecesor sobre las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua. Esperamos que no lo consiga.

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