¿Fue obra de otro país el ataque acústico contra diplomáticos en Cuba?

Citando a funcionarios que pidieron el anonimato, medios estadounidenses reportan que los investigadores de un extraño ataque con dispositivos acústicos contra diplomáticos estadounidenses en Cuba intentan averiguar si el ataque, que causó a los afectados síntomas similares a los de una conmoción cerebral, y que dejó a por lo menos uno dependiente de un auricular para oír, pudo haber sido perpetrado por otro país al margen de la cadena cubana de mando.

La revista Newsweek menciona a favor de esa hipótesis el descubrimiento por Estados Unidosde un ataque con bajos niveles de microondas perpetrado contra el personal de su embajada en Moscú en el apogeo de la Guerra Fría.

Apunta que el descubrimiento en los años 60 de lo que se denominó “la señal de Moscú” conllevó al ultrasecreto Proyecto Pandora, dirigido a elucidar los efectos de ser sometido a esa radiación electromagnética.

Según han indicado a medios como la agencia AP, la cadena CNN y el diario The Washington Post funcionarios que pidieron no ser identificados, al menos cinco diplomáticos de EE.UU. y sus familiares, así como uno canadiense, sufrieron en La Habana a fines de 2016 síntomas físicos comparables a una conmoción cerebral, incluyendo pérdida de la audición, que según las pesquisas serían el resultado de exposición a dispositivos acústicos plantados dentro o fuera de sus residencias. Estas son propiedad del gobierno de Cuba y el mantenimiento también corre por su cuenta.

Dos de los estadounidenses afectados estuvieron tan graves que tuvieron que abandonar su misión. Washington expulsó en mayo a un número igual de diplomáticos de la Embajada de Cuba ─por lo general se expulsa en estos casos a personal de inteligencia─ recordando que el gobierno cubano tiene la obligación de proteger a los diplomáticos acreditados bajo la Convención de Viena.

(Las armas acústicas, que sigilosamente pueden causar desde dolor de cabeza, desorientación, vértigo y pérdida de audición hasta la muerte, si la exposición es larga e intensa, utilizan frecuencias inferiores o superiores a las que puede captar el oído humano, que escucha en el rango de 20 a 20.000 hertzios. Animales como los murciélagos y delfines pueden escuchar frecuencias de hasta 100.000 hertzios, una capacidad que usan para orientarse.)

​Newsweek, que baraja la posible responsabilidad de Rusia en el el extraño incidente, sacado a la luz pública más de seis meses después, resalta que éste coincidió con la expulsión de 35 diplomáticos y el cierre de dos complejos rusos por el gobierno de Obama, en momentos en que Estados Unidos acusaba al Kremlin de interferir en su proceso electoral.

(Este viernes la publicación Washington Examiner aborda el creciente acercamiento entre La Habana y Moscú a medida que se enfrían las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Este incluye un discreto encuentro a fines de julio en Moscú entre la hasta hace poco directora de Estados Unidos en la cancillería cubana, Josefina Vidal,y el viceministro del Exterior ruso, Serguéi Ryabkov, seguido por una reunión de este con el Embajador cubano, Emilio Lozada. El MINREX cubano no publicó la noticia, mientras que Rusia publicó notas de prensa breves y generales).

Pero un funcionario estadounidense consultado por la cadena CNN opinó que elementos dentro del gobierno cubano tendrían que haber facilitado hasta cierto nivel el ataque, considerando que las fuerzas de seguridad de la isla mantienen un estricto control de todo el país. Algunos observadores se han preguntado si habrían tenido participación cubanos descontentos con el deshielo de las relaciones bilaterales.

En entrevista con nuestro colega Amado Gil de Radio Martí el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana de 2002 a 2005, James Cason, recordó las múltiples formas en que la seguridad cubana vigila de cerca y hostiga a los diplomáticos de EE.UU. (En una entrevista esta semana con la cadena Univisión el ex miembro de la Dirección de Inteligencia de Cuba José Cohen dijo que hay para esto un departamento específico en la contrainteligencia, denominado K1) .

Estas medidas oscilan desde la vigilancia ostensible y los consabidos micrófonos ocultos hasta cortar los servicios de luz o agua, dejar arañas o excrementos en sus casas, y vandalizar sus viviendas y sus autos. Sin embargo, Cason no entiende el propósito de una acción que, si Cuba fuera responsable sería “casi un acto de guerra”, al causar daños físicos a empleados del gobierno de EE.UU.

Acerca de la sospecha de que haya intervenido otro gobierno, dijo en otra entrevista con Luis Guardia de TV Martí que “hacer eso en Cuba sería muy difícil sin ser descubierto”, pero recuerda que fue testigo y parte activa de un precedente durante su estancia en la isla: en 2003 Irán instaló en su embajada en La Habana, presuntamente con el concurso de Cuba, una interferencia electrónica a las comunicaciones satelitales entre Estados Unidos y activistas pro-democracia y de derechos humanos iraníes.

“El bloqueo de las transmisiones satelitales por parte de Cuba es ilegal e interfiere con el flujo libre y abierto de las comunicaciones internacionales”, dijo entonces Kenneth Y. Tomlinson, presidente de la Junta de Gobernadores de la Transmisiones Internacionales de EE.UU (BBG), bajo la cual opera también Martí Noticias. “Esta acción es ilegal, representa una amenaza importante para la comunicación satelital y debe ser detenida”.

Sin embargo, una gestión de Cason con un alto funcionarios del MINREX cubano le puso fin al problema. “Yo hablé con Rafael Daussá, que era entonces el jefe de la Sección Norteamérica en Relaciones Exteriores y lo descubrieron, y sin decir que lo habían descubierto, paró”. El ex jefe de la SINA resaltó que esto demuestra una historia de otros países haciendo cosas en Cuba , y dijo que, si el gobierno cubanolas descubre, debería deslindar claramente su responsabilidad.

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Y si bien la experiencia de la Guerra Fría tiende a encauzar las sospechas de estas acciones encubiertas hacia potencias excomunistas como Rusia o China, en cualquier pistola humeante encontrada hoy en Cuba deberían buscarse las huellas de las alianzas, a menudo sumergidas, que La Habana ha estrechado en los años posteriores a la caída del Muro de Berlín con otros gobiernos renegados y grupos terroristas del mundo: el propio Irán, Siria, Zimbabwe, Corea del Norte, Venezuela, Hezbolá, la ETA, las FARC… y la lista sigue.

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