Incertidumbre y temor en El Carmen

En El Carmen, donde está el cuartel general del régimen orteguista, sus inquilinos no pueden ocultar la rabia y el temor que les ha producido la caída de Evo Morales en Bolivia.

Los líderes y operadores de la dictadura temen que la caída del autoritario presidente socialista boliviano se replique en Nicaragua. Saben que en la historia de América Latina y el Caribe las dictaduras por lo general caen en serie, una tras otra, en un fenómeno que los teóricos políticos llaman “efecto dominó”.

La alarma ha sido mayor por la declaración del presidente de Estados Unidos (EE.UU.), Donald Trump, de que la caída de Evo Morales “es una señal para Daniel Ortega y Nicolás Maduro”. La renuncia de Morales “es un momento significativo para la democracia en el hemisferio occidental (…). Ahora estamos un paso más cerca de un hemisferio occidental plenamente democrático, próspero y libre”, indicó el presidente Trump al día siguiente de la renuncia del caudillo socialista de Bolivia.

En Nicaragua, la declaración del comandante sandinista Edén Pastora, de que el FSLN debe volver a ser partido y escoger un nuevo líder y candidato, fue la reacción más sorprendente en las filas del orteguismo ante la estrepitosa caída de Evo Morales y la advertencia del presidente Trump.

Pastora, reconocido por su franqueza muchas veces descarada, es quizás el único hombre que queda en el círculo de hierro de Ortega con valor para hablar públicamente de algo como eso. Es decir, que Ortega podría morir en cualquier momento y por tanto es necesario restablecer al FSLN como partido político, para encarar y resolver el problema de la sucesión del liderazgo evitando una posible lucha interna violenta por el poder.

Según Pastora, el Frente Sandinista tiene que volver a realizar sus asambleas locales y el congreso nacional, en el cual se debe elegir “al nuevo líder” y próximo candidato presidencial. Sin nombrarla, Pastora descalificó a Rosario Murillo que notoriamente se ha arrogado el supuesto derecho a la sucesión en el poder por privilegio conyugal y familiar, pero carece de suficiente liderazgo entre los sandinistas, sobre todo de la vieja guardia.

Sin embargo, aparte de la realista posición de Pastora, otros representantes del orteguismo han reaccionado de manera irracional a la caída de Evo Morales. Los cabecillas de las fuerzas de choque orteguistas han amenazado con aplastar violentamente a la oposición pacífica que demanda un cambio democrático en Nicaragua. Sin mencionar a Pastora, los líderes de esas fuerzas tenebrosas rechazan su planteamiento de regeneración del FSLN y renovación de su liderazgo, al proclamar que Ortega es y será su único líder y candidato.

También un hijo de Ortega salió patéticamente a la calle con un grupo de seguidores, a amenazar con la violencia armada a los empresarios y toda la gente democrática. Es evidente que la caída de Evo Morales ha causado incertidumbre y temor en El Carmen, donde está la guarida de la dictadura.

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