La banda de los aguadores

La audiencia inicial del proceso judicial montado por la dictadura contra los 16 miembros de “la banda de los aguadores”, tendrá lugar este sábado a las cinco de la tarde, en un día y hora que no son usuales según abogados defensores de los acusados.

Esta audiencia debió realizarse el jueves recién pasado, pero la autoridad judicial orteguista súbitamente decidió posponerla, como hace a menudo en un habitual juego perverso con las víctimas de la represión, contra los derechos procesales de los encarcelados y con los sentimientos de sus angustiados familiares.

La “banda de los aguadores” es el grupo de 16 ciudadanos de ambos sexos y distintas edades, que fueron apresados por la Policía de Daniel Ortega el pasado 14 de noviembre en horas de la noche, en la ciudad de Masaya, cuando llevaban agua a las madres de presos políticos que estaban en huelga de hambre en la iglesia de San Miguel Arcángel, junto con el sacerdote Edwin Román y otras personas que quedaron allí encerradas por el asedio policial.

Los mismos presos políticos decidieron llamarse “la banda de los aguadores”, porque aunque los esbirros policiales y judiciales de la dictadura los acusan falazmente por los cargos inventados de tenencia ilegal de armas y terrorismo, la verdad es que son víctimas de la represión por el gesto solidario y humanitario de llevar agua a quienes la necesitaban de manera apremiante, en su encierro forzado del templo de San Miguel.

De manera que las botellas de agua se han convertido en otro símbolo de la resistencia cívica y pacífica de los ciudadanos nicaragüenses contra la dictadura orteguista, igual que la bandera nacional con el escudo invertido, las chimbombas y globos azul y blanco, así como los altares de la Purísima y los árboles de Navidad decorados con esos mismos colores que representan simbólicamente a Nicaragua.

En vísperas de la histórica audiencia judicial preliminar contra la “banda de los aguadores”, entre los que se encuentran personas que ya habían estado en la cárcel durante el período más crudo de la represión desatada por la dictadura a partir de las protestas del 18 de abril del año pasado, la Alianza Cívica dio a conocer la lista completa de los 159 presos políticos hasta la fecha de su publicación este jueves 28 de noviembre.

El informe de la Alianza Cívica incluye además los nombres de siete personas que han sido reportadas como desaparecidas, que ojalá no sea para siempre como le dijeron sus secuestradores al doctor José Luis Borge, presidente de la Unidad Médica Nicaragüense.

Por otra parte, ayer 29 de noviembre se conoció la información no confirmada, de que por gestiones del Nuncio Apostólico en Nicaragua, monseñor Waldemar Sommertag, en los próximos días la dictadura podría sacar de las cárceles a varias decenas de personas, entre ellas los miembros de “la banda de los aguadores”.

Esperamos que sea cierto, pero no porque creamos que hay bondad y espíritu navideño en unos dictadores que más bien han demostrado ser extremadamente inhumanos. Es que por derecho y justicia todos los presos políticos deben ser liberados de inmediato y sin condiciones de ninguna clase.

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