La debacle azucarera, antes y después del coronavirus

(Foto: EFE/Archivo)

LA HABANA, Cuba. – La zafra 2019-2020 apenas alcanzará un millón de toneladas de azúcar, tanto como otras campañas de comienzos del siglo XX. Solo cinco trabajadores de la agroindustria han dado positivo a la COVID-19, anunció AZCUBA.

El azúcar fue el distintivo de la Isla, la mayor productora y exportadora internacional. La cubanidad germinó de la caña traída por Diego Velázquez en 1511. Sí, para varias generaciones de cubanos la zafra es historia antigua.

Del azúcar dependía la felicidad o la congoja de millones de cubanos, según hubiera vacas gordas o flacas. Hubo épocas en que las zafras crecían por las guerras mundiales y otras en que se restringían por la caída de los precios. El tiempo muerto sobrevenía con meses de penurias hasta que se reiniciaban los cortes de caña y el inigualable olor a guarapo alegraba los bateyes. En cualquiera esquina de Cuba había una guarapera, se comía raspadura y en las boticas regalaban azúcar Candy.

Después de 1959 llegó la época alucinante de hacer la mayor zafra del mundo: la Zafra de los 10 millones (1969-1970) de toneladas de caña que nunca se lograron. En 2002, Fidel Castro decidió desmontar los 156 ingenios y los campos de caña. Dos terceras partes de la capacidad de producción de azúcar se redujo y un 60% de las tierras cañeras se destinaron a otros cultivos, aunque el plan nunca se ejecutó completamente y el marabú cundió. Actualmente, casi no hay azúcar y los productos agrícolas escasean.

La zafra azucarera 2019-2020 no cumplirá el plan, expresó Julio Andrés García Pérez, presidente de la Organización Superior de Desarrollo Empresarial AZCUBA, durante su comparecencia en la Mesa Redonda de la Televisión Cubana, el pasado 4 mayo. No obstante, el directivo informó que su organismo aspira a entregar los ingresos previstos a la Caja de Financiamiento Central del país, gracias a los buenos precios del azúcar, además de las exportaciones de alcohol y otros. Asimismo, expresó que están asegurados los suministros de azúcar refino y crudo, y alcoholes hasta diciembre.

Desde hace varios años, García atribuye a la sequía, los ciclones, el “bloqueo”, la obsolescencia y más la situación actual de la agroindustria azucarera. En 2011, tras la extinción del Ministerio del Azúcar, surgió AZCUBA con el cometido de recomponer el desastre previo. Sin embargo, al desmontarse los centrales y los campos de caña, se destruyeron los bateyes, se dispersó la fuerza de trabajo por el país y el extranjero, se perdieron los caminos, los equipos y el ferrocarril.

En esta ocasión, el presidente de AZCUBA aseguró que la zafra chica (noviembre y diciembre de 2019) tuvo una arrancada incierta, con 21 centrales retrasados, lo que provocó un atraso superior a 100 000 toneladas de azúcar. Eso se debió a la imposibilidad de recuperar calderas de vapor, de las cuales 200 tienen de 25 a 30 años de uso.

Además, desde junio Estados Unidos aplicó el Título III de la Ley Helms-Burton, que limita el acceso a créditos bancarios por más 30 millones de dólares. Por su parte, el Gobierno se demoró en conseguir esos financiamientos con otros proveedores y los créditos solo se hicieron efectivos en noviembre y diciembre.

Por las limitaciones de combustible, 22 centrales estuvieron parados entre enero y febrero de 2020. Varios territorios y 12 centrales no fueron capaces de recuperar la producción de azúcar. Hoy, dijo el presidente de AZCUBA, solo han cumplido el plan dos provincias: Sancti Spíritus y Cienfuegos. Mientras, Matanzas, Villa Clara, Artemisa y 10 centrales más todavía trabajan por alcanzar su meta.

Con el objetivo principal de fortalecer al productor de la caña y alimentos, y que haya más estabilidad en la fuerza de trabajo, García aseguró que se invertirán 80 millones de pesos en la ejecución de programas fijados por las autoridades del país. Más de 500 comunidades y bateyes laboran en el programa de autoabastecimiento municipal y rotarán la siembra de caña con alimentos de ciclo corto, como frijol, yuca y plátanos.

En total, tienen 30 tareas para el desarrollo cañero y agropecuario, dijo García, y detalló el programa para la concesión de créditos a 723 cooperativas.

Como puede apreciarse, las cooperativas están regidas por la empresa estatal. Quizás AZCUBA logre mejores resultados en estos nuevos programas que en la recuperación de la antigua industria insignia de Cuba.

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