La gesta del 13 de Marzo

“Dos cosas hay que son gloriosas: el sol en el cielo,

y la libertad en la tierra…”

José Martí

Arribamos hoy al 61 aniversario del ataque al Palacio Presidencial cubano, residencia oficial del entonces dictador Fulgencio Batista, organizado y ejecutado por el Directorio Estudiantil bajo la dirección de José Antonio Echeverría (1932-1957), cuya gesta ocupa una heroica página en la Historia de Cuba.

José Antonio Echeverría Bianchi, había nació en Cárdenas, Matanzas, conocida como “La ciudad bandera”, porque fue en esa ciudad donde flotó la misma durante dieciséis horas, el 19 de mayo de 1850 la de Narciso López, el que desembarcó por segunda ocasión por ese entorno marino en 1851, siendo arrestado y ejecutado en el Castillo de la Punta, Habana, en su empeño por desgajar Cuba del dominio español.

Echeverría venía de una generación cuando en la enseñanza primaria elemental en Cuba se impartía la asignatura de Moral y Cívica, que tenía como función primordial formar a los estudiantes en reglas de conducta, comportamiento y en el conocimiento de nuestros símbolos, entre ellos, el de la bandera y su significado, y a ello se une que había nacido, precisamente, en el lugar donde por primera vez fue izado ese símbolo patrio, lo que contribuyó al desarrollo del pensamiento patriótico de José Antonio y su generación. No es casual, pues, que el articulo 5 de la derogada Constitución de 1940, estableciera: “La bandera de la República es la de Narciso López que se izó en la fortaleza del Morro de La Habana el día 20 de mayo de 1902, al transmitirse los poderes públicos al pueblo de Cuba”.

Al concluir sus estudios de bachillerato, Echeverría se traslada a La Habana para continuar estudios, matriculándose en la Facultad de Arquitectura. Imbuido de un espíritu de justicia, se involucró en las luchas estudiantiles contra la corrupción en la Universidad. El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 convirtió a esa Casa de Estudios en una plaza conspirativa y fue José Antonio y su liderazgo quien pudo y supo cohesionar a sus condiscípulos para llevar adelante la protesta y la tenaz lucha en pos de rescatar el regreso del estado de derecho. En tal sentido, en abril de 1955 fue elegido Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, cargo que desempeñó hasta el momento de su muerte.

Aquel 13 de marzo de 1957, después de su alocución en Radio Reloj cuando hizo un llamado a la lucha, fue cortada dicha trasmisión y al regresar a la Universidad se encuentra cerca de la misma a un auto policial en su camino, surgiendo el enfrentamiento armado que le causó la muerte. En su testamento político, José Antonio escribió: “Si caemos que nuestra sangre señale el camino de la libertad, porque tenga o no nuestra acción el éxito que esperamos, la conmoción que originará nos hará adelantar en la senda del triunfo”.

El advenimiento del triunfo de la revolución que desde la Sierra Maestra dirigía Fidel Castro, gran parte del pueblo se sintió atraído por los nuevos aires que soplaban en el panorama nacional. Empero, al cabo de casi sesenta años el pueblo cubano se pregunta: ¿Se han restablecido los derechos del ciudadano? ¿Se han convocado a elecciones sobre la base de la pluralidad de partidos políticos? ¿El pueblo ha podido disfrutar realmente de todas las promesas que se postularon en 1959?

Un aniversario como el que comentamos, nos obliga a entender que el sacrificio de José Antonio Echeverría y todos los que le siguieron y subsecuentes con el loable fin de rescatar la libertad patria, no será en vano, ya que aún Cuba permanece bajo la dictadura castrista con el resultado que resulta superfluo examinarlo, porque la historia es bien conocida: fusilamientos, prisión política, exilio y el desguace de la isla.

Abogado cubano. Reside en Miami.

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