La otra mirada

Dicen los analistas internacionales que el mundo está ardiendo, literalmente hablando. Se refieren a los conflictos sociopolíticos violentos que están sacudiendo a diversos lugares del mundo, desde Hong Kong en China hasta Chile en América Latina, pasando por Nicaragua, donde sigue fresca y clamando justicia la sangre de por lo menos 328 personas asesinadas por la represión de la dictadura para tratar de aplastar la rebelión popular. Pero además no cesan los conflictos armados y militares en el Oriente Medio, que son de larga data y pareciera que nunca tendrán fin.

Algunos observadores llegan a asegurar que estamos asistiendo a la caída de la civilización, algo parecido al avance de los bárbaros contra el imperio romano, a la marcha arrasadora de las huestes mongolas contra el antiguo imperio chino, al ímpetu de los hunos, turcos y árabes conquistando Europa, y a las hordas nazis queriendo esclavizar al mundo.

Sin duda que estas valoraciones de los acontecimientos actuales en el mundo son exageradas y revelan pesimismo histórico. Pero también son muestra de legítima alarma ante la actitud irracional de las multitudes que tratan de destruir todo lo existente, y que mediante la violencia, el saqueo y la destrucción, supuestamente demuestran que lo que quieren es un mundo y una vida mejor.

Recientemente, los periódicos de El Salvador informaron que estuvo en ese país para presentar uno de sus libros, el reconocido escritor y psicólogo cognitivo canadiense-estadounidense Steven Pinker, autor de En defensa de la ilustración y Los ángeles que llevamos dentro, en los que a pesar de la conflictividad del mundo actual ofrece una mirada positiva de la historia, evolución y avance de la humanidad.

Al referirse a la violencia Pinker sostiene que en el pasado esta era bastante peor. “La violencia ha descendido por miles de años y ahora podemos estar viviendo en la era más pacífica de nuestra existencia como especie”, asegura el pensador norteamericano.

Pero no solo eso. En cuanto al bienestar social, Pinker nos hace ver que a principios del siglo XX la expectativa de vida global era de 38 años de edad y ahora es de 70. Y agrega que a principios del siglo pasado el 68.7 por ciento de la población mundial vivía en extrema pobreza, pero ahora es solo entre el 16.9 y el 20 por ciento.

¿Acaso no son esos grandes progresos de la humanidad? Sin embargo, otras investigaciones observan que la desigualdad o inequidad social también ha crecido de manera desproporcionada. Por ejemplo, según Oxfam, el 1 por ciento de la gente tiene ahora más riqueza que el otro 99 por ciento.

Seguramente esta gran desigualdad en el acceso a la riqueza global es la razón y la explicación de los estallidos sociales en la actualidad, al menos en países como Chile que es uno de los más prósperos de las Américas, pero también uno de los más desiguales. Situación que es aprovechada por los extremistas totalitarios que explotan la inconformidad de la gente, para levantarla contra el sistema democrático y tratar de imponer su modelo social, que es mucho peor. Para ejemplo basta con ver a Cuba y Venezuela.

La entrada La otra mirada aparece primero en La Prensa.

Leer en La Prensa

Be the first to comment