La significación de la esperanza

En su tradicional Mensaje de Adviento que emite todos los años en estas fechas, la Conferencia Episcopal de Nicaragua ha llamado a los nicaragüenses católicos y de todas las creencias, a que tengan esperanza.

“Ante la situación sociopolítica que vive nuestra nación, les invitamos a no perder la esperanza”, dicen los obispos nicaragüenses. Y aseguran que la esperanza transforma y renueva incluso las realidades humanas “más indignantes” de “un pueblo que ha caminado en sombras e incertidumbres”.

“Vivimos en una Nicaragua lacerada por profundas divisiones y rupturas, donde la abundancia de rostros sombríos son un elocuente testimonio de la profunda desesperanza, sufrimiento y tristeza por la cual atraviesan muchos hombres y mujeres de la Nicaragua de hoy”, señala la Conferencia Episcopal. Y agrega que “la vida de cada uno de nosotros… no está exenta de pruebas y dificultades, de incomprensiones y rechazo, de dolor y sufrimiento”. A nuestro juicio esto lo dicen en alusión a la cruda represión contra el pueblo desatada por una dictadura despiadada; pero también al martirio que sufre la misma Iglesia con las profanaciones de sus templos y las agresiones personales a sus obispos y sacerdotes, por estar firmemente al lado de su pueblo aún en las peores condiciones de persecución y acoso.

La Iglesia católica siempre ha sido un referente moral de los nicaragüenses, a los que ha acompañado y consolado hasta en los momentos más difíciles, como los de ahora, que han tenido que soportar. Y los ha animado a tener esperanza aun cuando parezca que esta se ha perdido; cuando, para decirlo con las palabras de Armando Valladares, quien durante 22 años fue preso político de la tiranía comunista de Cuba en las más horrendas condiciones que se puede imaginar, hay que luchar y resistir “contra toda esperanza”.

La esperanza no es solo una virtud teologal de la doctrina cristiana, junto a la fe y la caridad. Es también una poderosa herramienta espiritual y moral que ayuda realmente a enfrentar las adversidades y superarlas.

Jurídicamente la esperanza se asemeja a la expectativa, explica Cabanellas, en cuanto a la posibilidad de conseguir un derecho. Lo cual en el caso de Nicaragua significa conseguir el restablecimiento de todos los derechos y libertades confiscados por la dictadura.

Además, políticamente la esperanza se asocia con la convicción de que por muchas y muy grandes que sean las dificultades, una causa justa —como es la conquista o recuperación de la libertad y la democracia— terminará triunfando de manera inevitable. Tal era la convicción del Director Mártir de LA PRENSA, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, expresada en su emblemática consigna de que ¡Nicaragua volverá a ser República!
Cabe mencionar que como epígrafe de su Mensaje de Adviento los obispos han puesto la exhortación del papa Francisco hecha el 6 de septiembre de 2017: “Que nada ni nadie les arrebate la alegría y la esperanza”.

En este sentido, se le podría decir al papa que no obstante los rostros sombríos que advierten los obispos, los nicaragüenses tienen la esperanza y la firme convicción de que otra vez y pronto terminará la noche oscura; y que la luz de la libertad volverá a iluminar a Nicaragua.

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