La vida de los niños por nacer

La Conferencia Episcopal de Nicaragua convocó a que este miércoles 25 de marzo se toquen las campanas de todos los templos católicos del país, a las 6:00 de la mañana, 12:00 del mediodía y 6:00 de la tarde. Esta convocatoria es porque el 25 de marzo la Iglesia católica celebra la festividad religiosa de la Anunciación de María, cuando el ángel Gabriel le anunció que a pesar de que ella era virgen concebiría y daría a luz un niño que sería el Hijo de Dios hecho hombre, llamado a ser sacrificado en la cruz para redimir del pecado a la humanidad.

Los obispos también llamaron a los católicos a rezar en el horario señalado el Padrenuestro, la oración cristiana por excelencia. Esto es en cumplimiento del llamado que hizo el pasado domingo 23 de marzo el papa Francisco, angustiado ante la pandemia del coronavirus que está azotando al mundo, a rezar esa oración varias veces al día, especialmente el miércoles 25 de marzo al mediodía.

Pero el 25 de marzo es también el Día del Niño por Nacer, instituido para “conmemorar, promover y defender la vida humana desde que ha sido concebida en el vientre de la madre”.

Esta celebración se ve ensombrecida hoy por la pandemia del coronavirus que ha infectado a centenares de miles de personas en el mundo y está causando una gran mortandad.

Sin embargo, hay que reconocer que así como son preciosas las vidas humanas segadas por la mortífera guadaña del coronavirus, también son valiosas y tienen que ser protegidas las vidas de todos y cada uno de los niños por nacer, que no deben ser sacrificadas por el aborto deliberado. Unos 60 millones de abortos se producen cada año en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 45 por ciento de los cuales se practica en pésimas condiciones sanitarias con graves consecuencias también para las mujeres que lo practican.

La celebración del Día del Niño por Nacer fue instituida en Argentina en 1998, acogida en 1999 por Guatemala y Costa Rica, por Nicaragua en el año 2000 y en los años siguientes por otros países de América, Europa y Asia. Esta celebración se inspira en la doctrina católica de que la vida de la persona humana es un don de Dios y comienza en el momento de la fecundación. Desde ese momento la vida humana es sagrada e inviolable.

También la doctrina jurídica establece que la vida humana da inicio en el momento de la concepción. Al respecto el Código Civil de Nicaragua establece taxativamente que “la ley protege la vida del que está por nacer”. Pero además, por principios y valores humanistas se debe reconocer y respetar la vida del niño o niña que está por nacer y nacerá —salvo alguna contingencia— si no se le mata con el aborto.

En tiempos del coronavirus, cuando se están haciendo tantos meritorios esfuerzos para salvar las vidas de los infectados y se lamenta la muerte de muchos seres humanos por esa trágica causa, hay que acordarse de defender también la vida del niño por nacer.

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