Las madres de abril y mayo

El Día de la Madre se conmemora hoy en honor de las madres de abril, pero también de las de mayo, de las más de 80 mujeres nicaragüenses cuyos hijos han sido asesinados por el régimen orteguista durante la represión criminal contra las protestas pacíficas estudiantiles y ciudadanas.

Entre las madres que lloran la muerte anticipada e injustificada de sus hijos, se incluyen las de los policías y partidarios del Gobierno que también han muerto durante la feroz represión gubernamental. Ellas también son nicaragüenses, como lo eran sus hijos desaparecidos.

Posiblemente los muertos del orteguismo han sido asesinados por las mismas fuerzas represivas policiales y paramilitares, para decir que la violencia mortal también ha venido desde abajo y justificar la matanza de estudiantes y otros ciudadanos que se han rebelado pacíficamente contra la dictadura. Pero esto es algo que solo una auténtica Comisión de la Verdad lo podría aclarar, deslindar responsabilidades y crear condiciones que permitan hacer justicia para todos.

Tal es, precisamente, la tercera recomendación del informe preliminar de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH): “Crear un mecanismo de investigación internacional… con garantías de autonomía e independencia”; un punto que la representación del Gobierno en el Diálogo Nacional se comprometió por escrito a cumplir.

Pero el régimen no ha cumplido ni siquiera las primeras dos recomendaciones de la CIDH, que son las de poner fin a la represión y garantizar el “goce pleno del derecho a la protesta, a la libertad de expresión y a la participación política de la población”. De manera que las madres de abril y mayo no pueden esperar justicia del régimen orteguista. Por eso se movilizan en demanda de castigo para los asesinos, lo cual, para ser realistas, solo será posible después que caiga la dictadura.

La gran manifestación de hoy en respaldo a las madres de abril y mayo, es otra demostración contundente del despertar de la conciencia democrática del pueblo nicaragüense que está decidido, con su presencia en las calles, en los tranques y en el Diálogo Nacional, a poner fin a la dictadura criminal de Daniel Ortega y Rosario Murillo y abrir camino al proceso de democratización nacional. Quienes matan a tanta gente desarmada no tienen derecho ni razón política y moral para seguir gobernando.

La pareja dictatorial debería entender que la gran manifestación en homenaje a las madres de los mártires de abril y mayo, es otra señal inequívoca de que el pueblo está decidido a quitárselos de encima. Y que el Diálogo Nacional les ofrece la oportunidad de conseguir un acuerdo para irse en la forma menos ignominiosa para ellos. Un acuerdo que devuelva al pueblo, incluyendo a los sandinistas, el derecho a elegir libremente a sus gobernantes, ya sea mediante la renuncia inmediata de la pareja dictatorial o la convocatoria a elecciones anticipadas.

La sangre de los caídos y el dolor de las madres nicaragüenses de abril y mayo claman por justicia, libertad y democracia.

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