Las resurrecciones de PJChC

El año pasado, al conmemorarse el 40 aniversario del asesinato de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, ocurrido el 10 de enero de 1978, escribimos en esta sección editorial que “sus grandes objetivos políticos, sociales y culturales siguen pendientes de realización”.

Como sabemos, tales objetivos son “la libertad de expresión y de prensa; el pluralismo político; la vigencia de las libertades civiles; elecciones libres y limpias; no reelección presidencial y alternabilidad en el poder; honradez en el servicio público y control de la administración gubernamental; independencia de poderes y justicia independiente, y respeto a los derechos humanos”.

Pero si en enero de 2018 los objetivos del doctor Chamorro Cardenal estaban pendientes de realizarse, ahora la deuda de Nicaragua con él es mucho más grande, después de la brutal represión desatada por la dictadura para aplastar la rebelión democrática del pueblo y mantenerse en el poder al precio que sea.

Por el estallido de la insurrección democrática de abril no se pudieron realizar todos los homenajes a la memoria de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, que se habían programado para ese año. Pero la rebelión democrática y libertaria ha sido el mejor homenaje que el pueblo de Nicaragua le tributó al doctor Chamorro Cardenal en el cuadragésimo aniversario de su muerte por la libertad, la democracia, la justicia y el Estado de derecho.

El nombre y los ideales de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal estuvieron presentes y fueron aclamados en las grandes y pequeñas manifestaciones azul y blanco del año pasado, en las barricadas y los tranques donde los jóvenes patriotas resistieron heroicamente a pesar de la inmensa desigualdad de fuerzas. Y nunca se rindieron, de la misma manera que el doctor Chamorro Cardenal jamás se rindió ni siquiera después de que lo asesinaron para tratar de callar su voz e impedir que continuara su lucha libertaria.

El 12 de febrero de 1962, en un homenaje que unos amigos le tributaron a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, él contó que cuando estaba preso algunas personas lo zaherían por haber fracasado. “Recuerda que quien fracasa es como quien muere”, le dijo un amigo. “Pero el que muere, si tiene voluntad resucita y el único triunfo del hombre es la resurrección. Debes, pues, admitir tu fracaso, pero resucitar de él”.

“Y yo he resucitado —exclamó el doctor Chamorro Cardenal—, he resucitado escribiendo, he resucitado en los editoriales de LA PRENSA y estoy consciente de esa resurrección”.

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal siguió resucitando después que lo mataron, resucitó cuando su viuda, doña Violeta, ganó las elecciones a la Presidencia de Nicaragua y por fin sus objetivos democráticos se pudieron cumplir, aunque solo fuera durante algunos años. Y ha vuelto a resucitar ahora, en la revolución de abril, y volverá a resucitar cuando el pueblo se vuelva a alzar victoriosamente para poner fin a la dictadura y construir por fin la república democrática de sus sueños.

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