Más represión y mayor resistencia

Esta semana se incrementó la represión de la dictadura. Pero también se fortalecieron la resistencia pacífica interna y la presión internacional contra el régimen de Daniel Ortega.

A lo largo de la semana la Policía y las turbas reprimieron a la gente en templos católicos de distintos lugares del país. La Catedral de Managua fue ocupada violentamente por las turbas, que agredieron físicamente a un sacerdote y una hermana religiosa.

Al mismo tiempo la dictadura reforzó el estado de sitio al templo de San Miguel Arcángel, en Masaya, donde están las madres de presos políticos en huelga de hambre. Allí se encuentran también encerrados por la Policía, el párroco Edwin Román, la abogada Yonarquis Martínez y algunos excarcelados políticos.

Por otra parte, 13 dirigentes y activistas de la Unidad Nacional Azul Blanco (UNAB) fueron encarcelados y acusados falsamente por posesión de armas y terrorismo, después que intentaron llevar agua a las madres en huelga de hambre sitiadas en la iglesia de San Miguel.

Este viernes, familiares de los 13 presos de la UNAB y otros dirigentes de este movimiento político y de la Alianza Cívica, fueron detenidos por la Policía cuando también trataban de llevar agua a las personas que están encerradas y asediadas en el templo de Masaya. Ellos fueron llevados por la Policía de regreso a Managua, donde los dejaron en libertad.

Además, una banda de orteguistas armados y encapuchados secuestró durante dos días al doctor José Luis Borgen, presidente de la Unidad Médica Nicaragüense, después de que estuvo en la Catedral de Managua asistiendo a las huelguistas de hambre. Al soltarlo le dijeron siniestramente que tuvo suerte, porque “hay desaparecidos que nunca van a aparecer”.

En el mismo desenfreno represivo las fuerzas policiales intentaron entrar a los predios de la Universidad Centroamericana (UCA), sin poder conseguir su propósito. Y no podemos dejar de mencionar que la Policía continuó las agresiones a los periodistas de distintos medios de comunicación independientes.

Sin embargo, en la semana que concluye también se fortaleció la resistencia democrática y pacífica de la población y aumentó la presión internacional a la dictadura.

En Masaya las madres en huelga de hambre continuaron su sacrificio personal en demanda de la libertad de sus hijos presos políticos.

En la Universidad Americana (UAM) y la Universidad Tomás Moro, además de la UCA, los estudiantes montaron nuevas protestas a pesar del intenso asedio policial.

Y en el ámbito internacional, la Comisión de Alto Nivel de la OEA sobre Nicaragua emitió un contundente informe contra la dictadura de Ortega y Murillo, que debe tener consecuencias políticas y diplomáticas. Al mismo tiempo la Unión Europea, España y Estados Unidos también condenaron al régimen orteguista y lo conminaron a solucionar de manera negociada y democrática la crisis de Nicaragua.

De manera que el balance de esta semana ha sido claramente adverso al régimen de Daniel Ortega, que no puede sofocar la resistencia cívica y pacífica con la represión; mientras que en el campo internacional está cada vez más solo, presionado y acorralado.

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