Medidas coyunturales; mayor retroceso económico

LA HABANA, Cuba. – El barco de combustible para enfrentar la crisis de diésel llegó el día 14 septiembre, como había anunciado el presidente Díaz-Canel al presentar las Medidas Coyunturales. Sin embargo, los noticieros de la TV Cubana no confirmaron la llegada del tanquero ni el 14 ni el 15. En cambio, Díaz-Canel y su esposa, eufóricos, aparecieron en la inauguración del Hotel Internacional Meliá Varadero. El acto si apareció en varias emisiones del NTV y en los demás medios nacionales.

Mientras, en las calles, los cubanos demoraban horas en abordar algún vehículo para llegar al trabajo o la escuela. Se derretían al sol en las colas para adquirir café, puré de tomate, detergente y picadillo  de pollo. No hay esperanzas de que se vuelvan a vender huevos de forma liberada.

El plan de emergencia para la situación coyuntural podría alarmar internacionalmente, con repercusión nefasta en la locomotora de la economía cubana: el turismo, que es   muy sensible al nivel de riesgo de los países.

El turismo está imposibilitado de  seguir creciendo basado en los visitantes norteamericanos, como se esperaba, debido a las restricciones a los viajes impuestas por la Administración Trump.

El gobierno cubano aduce que las medidas de  Estados Unidos contra las transacciones bancarias y la penalización a los buques son las causantes de la actual crisis de combustible.

Los turistas procuran tranquilidad, confort y buen servicio. La mayoría de los visitantes llega a Cuba para sustraerse de sus asuntos cotidianos disfrutando de sol y playa, y no les interesa los problemas que sus  ciudadanos afrontan.

Los festejos en noviembre por el 500 aniversario de la fundación de La Habana, promovidos para atraer turistas, también se verán afectados.

Si se prolonga la crisis, con plantas eléctricas en los hoteles e importación de la mayoría de los insumos, difícilmente la actividad  hotelera será segura y rentable.

Gabriel Escarrer Juliá, presidente de  Meliá Hoteles Internacional, explicó en Varadero que llegaron hace 30 años, dispuestos a colaborar en el  desarrollo y promoción de la industria turística de la isla, y han tenido que atravesar dificultades y vicisitudes, así como soportar la incomprensión, la intolerancia y las presiones de Estados Unidos, en alusión a las demandas en las cortes por la aplicación de la Ley Helms-Burton.

Escarrer se comprometió a mantener siempre el nombre de Meliá unido al futuro turístico de Cuba.

La compañía española Meliá empezó la primera empresa mixta turística isleña en 1990, mediante la administración fundamentalmente. Hoy tiene 35 hoteles con 15 000 habitaciones.

Por su parte, Manuel Marrero, ministro de Turismo, enfatizó que aun en las peores circunstancias no existe desconcierto ni  improvisación, sino que  el país seguirá viviendo, funcionando y desarrollándose económicamente, con seguridad y mucho optimismo. (Reportajes de Boris Fuente, Televisión Cubana y Juventud Rebelde 15-9-19).

Los nuevos hoteles Meliá Internacional de Varadero,  Gran Manzana Kempinski y eI Iberostar Packard, en La Habana, son los únicos de 5 estrellas plus en Cuba.

Usualmente resulta difícil mantener una positiva ocupación, pero demandan grandes importaciones debido a las insuficientes producciones nacionales.

El triunfalismo tradicional compagina con la aseveración de que el regreso a la normalidad será distinto porque hay medidas que están dando resultado, según expresara Díaz-Canel en la reunión con los dirigentes de  Matanzas, el 14 de septiembre, antes de partir hacia el jolgorio de Varadero.

En julio pasado, el presidente presentó un plan con nuevos cambios para ordenar el país y crear una base a las medidas que será necesario aplicar en los próximos años para que la economía funcione de manera coherente, según expresó.

Alejandro Gil, ministro de Comercio Exterior y Planificación,  desglosó el plan, que prioriza el turismo, revisar los gastos para suprimir los imprescindibles y aplicar medidas de ajuste de los portadores energéticos.

Resulta incomprensible que el gobierno cubano no pudiera adquirir y almacenar combustible procedente de Rusia, Argelia y Angola, más aún impelidos por las bajas producciones y las dificultades para el transporte de Venezuela.

Las autoridades han reforzado las campañas ideológicas que aumentan el stress  y la exasperación de una población descreída y a la espera de  que la situación  empeore. Ellas aseguran que “las dificultades son coyunturales y no fruto de negligencias ni improvisación”, sino únicamente derivadas de las medidas de Trump, que  están lesionando la economía cubana.

Sin embargo, se obvia mencionar el estado de la  liquidez, la posibilidad de acceso a créditos y los resultados del Plan comenzado en julio.

Las medidas coyunturales incidirán negativamente en los procesos productivos, con repercusiones en los suministros nacionales, la exportación y la sustitución de importaciones,  muy probablemente trastocarán la disciplina laboral y desestimularán el trabajo y la productividad aún más.

Para ampliar el reconocimiento internacional, Raúl Castro y Díaz-Canel exhiben las relaciones con la Unión Europea, el Vaticano y la visita del Canciller de Canadá, sin especificar los desacuerdos, y el logro de que apenas se aborden los derechos humanos en Cuba. También cuentan como éxitos los encuentros con empresarios y legisladores de Estados Unidos, que no tendrán resultados hasta el período post Trump, y entonces dependerán  de los derroteros internos y las condiciones para retomar la coexistencia.

La difícil situación económica cubana podría ahondarse si se precipita la crisis internacional por el alza en los precios del petróleo por los ataques a las refinerías de Arabia Saudita. Podría tener  repercusión en los precios de todos los productos y provocar también la caída del turismo.

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