Navidad sin presos políticos

En momentos en que la represión se ha desbordado y la dictadura sigue atacando los derechos humanos y las libertades civiles, pareciera ingenuo abogar por una Navidad sin presos políticos.
Sin embargo, es necesario hacerlo. Hay que respaldar a las madres y demás familiares de las víctimas de la represión que claman por una Navidad sin presos políticos.

Se conoce que en Nicaragua hay actualmente 674 presos políticos, algunos de los cuales han sido condenados a largas penas de prisión en juicios de odio instruidos por jueces vengativos.

El recién pasado 10 de diciembre, en una conmemoración oficialista del 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la ministra de Gobernación de la dictadura anunció que más de mil presos serán beneficiados en esta Navidad con el perdón presidencial de Daniel Ortega. Una figura que, como explicó el jurista Gabriel Álvarez, no existe en el ordenamiento legal de Nicaragua.

Los favorecidos por el perdón ilegal de Ortega son presos comunes que, además, no quedarán en completa libertad. Solo serán beneficiados con el denominado régimen de convivencia familiar, teniendo que presentarse regularmente ante las autoridades penitenciarias. En la Navidad del año pasado, 883 reos comunes fueron beneficiados por Ortega de la misma manera.

Pero el régimen calla sobre la enorme cantidad de presos políticos y de conciencia. Solo con la dictadura sandinista de los años ochenta, cuando las cárceles eran insuficientes y encerraron en la Zona Franca a miles de guardias somocistas y muchas otras víctimas del revanchismo revolucionario, y con la dictadura orteguista de ahora, ha habido en Nicaragua tantos presos políticos al mismo tiempo.

Esta no es la primera vez que se pide una Navidad sin presos políticos. En 1969, los familiares y amigos de los sandinistas que estaban prisioneros porque practicaban la lucha armada contra la dictadura somocista, organizaron la primera campaña Navidad sin presos políticos. Daniel Ortega estaba encarcelado desde 1967 por robar a un banco para financiar al FSLN y fue uno de los presos cuya libertad se pedía con motivo de la Navidad.

A los reos del FSLN, incluyendo a Daniel Ortega, la dictadura somocista no los reconocía como presos políticos. Los llamaba delincuentes comunes, terroristas y asesinos, de la misma manera que ahora Ortega llama a los presos políticos víctimas de su propia dictadura.

La demanda de Navidad sin presos políticos es una causa justa y humanitaria que toda la gente de bien debe respaldar. Tal vez o seguramente los presos políticos no sean liberados ahora, pero con toda seguridad en un futuro cercano todos ellos saldrán en libertad.

Hay que tener fe y esperanza en que ninguno de los presos políticos —heroicos, ejemplares y admirables luchadores por la libertad, la democracia y la justicia—, cumplirá las bárbaras, injustas y vengativas penas de prisión a las que están siendo condenados por los jueces verdugos que sirven a la dictadura orteguista.

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