Panamá comienza a deportar a los últimos cubanos ilegales en su territorio

El Gobierno de Panamá comenzó este domingo el traslado a la capital local de los 53 cubanos que todavía permanecían en el albergue de Los Planes de Gualaca, informa el diario Crítica.

Siegdel Candanedo, representante de Cáritas en Chiriquí, dijo que estos migrantes serán enviados desde la ciudad de Panamá hacia la Isla por vía aérea.

Los cubanos serán trasladados hasta la capital del país centroamericano en grupo de diez hasta este martes. Las repatriaciones a la Isla tendrán lugar hasta el próximo fin de semana.

“Los cubanos que permanecían en el albergue están saliendo bajo su propia voluntad y tras el acuerdo con las autoridades panameñas para regresar a Cuba, con la condición de recibir una visa para viajar a Panamá, además del bono económico (1.600 dólares)”, recordó Candanedo.

Desde septiembre se esperaba que este grupo de cubanos fuera repatriado, pero según el representante de Cáritas este atraso “se dio porque muchos perdieron sus documentos cuando atravesaban la selva entre Colombia y Panamá, lo cual ha conllevado a que las autoridades hayan solicitado sus documentos a través de la embajada de Cuba lo que ha tomado tiempo”.

Otro grupo de 23 cubanos viajará el próximo fin de semana a la ciudad de Panamá para salir en vuelo comercial a la Isla.

De acuerdo con Candanedo, “los cubanos siguen recibiendo alimentación, atención médica y facilidades de comunicación, a través de internet”.

En el albergue de Chiquirí llegaron a haber en los pasados meses hasta 129 cubanos que habían ingresado a la provincia de Darién, procedentes de Colombia, según las autoridades del Servicio Nacional de Migración.

A principios de año, EEUU anunció el fin de la política “pies secos/ pies mojados” que daba facilidades a los cubanos para legalizarse en territorio estadounidense, incluso si llegaban a él ilegalmente (siempre que no fueran interceptados en el mar).

En lo que va de año, Panamá ha deportado a casi un centenar de cubanos a la Isla.

En marzo el Gobierno panameño firmó con La Habana un acuerdo para garantizar un flujo migratorio “regular, ordenado y seguro” que facilita la deportación de los isleños irregulares en el país centroamericano.

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