Preocupación por odisea de refugiados cubanos en Trinidad y Tobago

Madrid, 26 de septiembre de 2018

“La dignidad y los derechos de la persona humana deben estar presentes en toda acción de gobierno, con independencia del origen o la raza de esa persona”, afirmó el OCDH en una carta enviada a Dennis Moses, ministro de Asuntos Exteriores de ese país. Una copia fue enviada a la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR).

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) mostró su preocupación por la situación legal y humanitaria de varios ciudadanos cubanos en Trinidad y Tobago. Según testimonios de afectados y reportes de prensa, un grupo superior a mil personas, incluyendo ancianos y niños, se encuentra actualmente en territorio trinitense esperando respuesta sobre su petición de asilo o de un estatus legal. Mientras eso sucede, la mayoría sobrevive en condiciones deplorables.

“Sabemos que Trinidad y Tobago es un país pequeño y que ahora se enfrenta a la llegada de importantes grupos de inmigrantes, pero le recordamos que también tiene obligaciones internacionales en materia de refugio político y asilo, así como de tratar con respeto legal, físico y moral a los ciudadanos extranjeros que se encuentran en su territorio, ya sea solicitando o a la espera de definir su estatus migratorio, sin discriminación por motivos raciales (…) La dignidad y los derechos de la persona humana deben estar presentes en toda acción de gobierno, con independencia del origen o la raza de esa persona”, afirmó el OCDH en una carta enviada esta semana a Dennis Moses, ministro de Asuntos Exteriores de ese país.

Una copia fue enviada a la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR).

¿Qué sucede en Trinidad?

Varios cubanos recibieron el estatus de refugiados; sin embargo, las autoridades no les permiten trabajar, ni tampoco escolarizar a los niños en el sistema oficial.

“Cuando les entregaron los documentos de refugiados, los funcionarios de la ONU les dijeron que no tenían derecho a reasentamiento y que los documentos solamente les servirían para no ser deportados del país, porque el gobierno de Trinidad y Tobago se negaba a recibirlos como residentes”, explicó al OCDH el periodista independiente Ricardo Fernández, que visitó Trinidad y habló con los afectados.

Fernández agrega que “la odisea comenzó cuando los funcionarios locales les informaron que no podían trabajar, bajo amenaza de deportación, y que los menores no podían recibir documentos de estudios terminados, aunque asistieran regularmente a la escuela y aprobaran los exámenes”.

Los refugiados cubanos sobreviven con la ayuda humanitaria entregada por instituciones como Living Water, de la Iglesia Católica, “pero paulatinamente esos recursos se les han ido retirando, dejándolos en la extrema pobreza”.

Un grupo de 18 personas protestó a finales de 2017 frente a la embajada de la ONU en la capital, Puerto España. De ellos, cuatro eran menores de edad. “En medio de la protesta, desde un vehículo no identificado, les lanzaron dos petardos que provocaron quemaduras a dos de los cubanos”, asegura Fernández.

Ocho de los protestantes no aceptaron un ultimátum de las autoridades locales y fueron encarcelados en prisiones de máxima seguridad. Los niños fueron separados de sus padres e internados en un orfanato, donde permanecieron por tres meses.

OCDH: “Exigimos una respuesta multilateral”

Entre los refugiados hay activistas del Foro Antitotalitario Unido (FANTU), periodistas independientes y Damas de Blanco, quienes ahora están obligados a comparecer en juicio por la protesta pacífica desarrollada en diciembre pasado:

– Lisandra Farray Rodríguez, 29 años, Dama de blanco y miembro de FANTU
– Yaneisy Santana Hurtado, 38 años, (junto a sus cuatro hijos, la nuera y un nieto) miembro de FANTU
– Ramón Arbolaez Abreu, 43 años, miembro de FANTU
– Yuniet Pedroso González, 37 años, miembro de la Coalición Central Opositora
– José Lino Asencio López, 55 años, ex-preso político
– Gladis Ares Hernández, 53 años, promotora del proyecto audiovisual “Luz de la Verdad” en La Habana
– José Reinier Ares Reyes, 35 años, promotor del proyecto audiovisual “Luz de la Verdad” en La Habana
– Onelia Alonso Hernández, 60 años, miembro de FANTU, Dama de Blanco y miembro de la Coalición Central
– Carlos Alonso Hernández, 55 años, miembro de FANTU
– Nilo Guibert Arencibia, del Movimiento Cívico Nacionalista
– María Luisa Arango Percival, Dama de Blanco

“Estamos en condiciones muy precarias y necesitamos que el mundo lo sepa, y ser representados en un tercer país, donde no se nos violen los derechos humanos”, pidió Onelia Alonso Hernández a través de un vídeo.

En este sentido, Alejandro González Raga, director ejecutivo del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, afirmó: “Resulta intolerable la situación de abandono que padecen los refugiados cubanos en Trinidad y Tobago, y así se lo hemos hecho saber al gobierno de ese país y a la ACNUR. Un refugiado debe poder trabajar y escolarizar a sus hijos, como requisitos imprescindibles para una vida digna. Exigimos una respuesta multilateral, del gobierno trinitario, pero también de la ONU y otros países, para poner fin al drama que sufren centenares de cubanos en ese país”.

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