¡Qué difícil es ser transportista privado en este país!

¡Qué difícil es ser taxista privado en este país! (Foto: archivo)

LA HABANA, Cuba.- Un complejo laberinto de trámites administrativos pudiera desencantar a muchos aspirantes a taxistas privados

La mayoría de los especialistas consideran que la agilidad en los trámites y la brevedad de tiempo necesarios para el establecimiento de una empresa o negocio particulares son indicios de libertad económica, y también del buen funcionamiento de las instituciones.

Mas, lamentablemente, nada de eso sucede en Cuba. Aquí el exceso de centralismo y la burocracia, entre otras anomalías, además de entorpecer el desenvolvimiento del propio sector estatal de la economía, obstaculizan la marcha del sector no estatal hacia el sendero de la prosperidad.

Un ejemplo de lo último mencionado lo tenemos en el complejo laberinto administrativo que afrontan los trabajadores por cuenta propia que se dedican a prestar el servicio de transportación de pasajeros. Un trámite que debía de caracterizarse por su relativa fluidez si tenemos en cuenta las penurias que padece la población ante las insuficiencias del transporte público.

Por estos días las sedes municipales de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) reflejan en sus murales las principales normativas a cumplir por aquellas personas que decidan incursionar en el cuentapropismo. Y entre esas directivas se encuentran los pasos a seguir por los taxistas para poder conducirse por los cauces de la legalidad.

En primer término, los taxistas privados deben acudir a una oficina bancaria y abrir una cuenta fiscal con el depósito de, al menos, un efectivo equivalente a dos cuotas del impuesto mensual que deben pagar, además de otra cuota adelantada para la adquisición del combustible. Todo ello acompañado de la Licencia Operativa del Transporte (LOT) que los faculta para transportar pasajeros.

Después deben pasar por otra dependencia bancaria, en este caso FINCIMEX, para realizar el contrato del combustible que van a consumir, y de paso comprar la tarjeta que presentarán en las gasolineras. Aquí les revisarán nuevamente la LOT y la constancia de la apertura de la cuenta bancaria fiscal.

trasnportistas taxistas privadosTrámites para transportistas privados. Foto Orlando Freire

Tras lo anterior irán a una oficina de trámite del Ministerio de Transporte donde le actualizarán la LOT con los datos de la tarjeta de combustible y la cuenta bancaria fiscal.

Acto seguido volverán a FINCIMEX para que les sea habilitada definitivamente la tarjeta de combustible.

Finalmente visitarán la ONAT de su municipio de residencia para recoger el Vector Fiscal, el documento que fija las fechas en que deben liquidar los impuestos a pagar. Impuestos que incluyen, además de la cuota mensual, el 10% de lo que recaudaron en el mes, y el aporte a la seguridad social.

Lo expuesto hasta aquí se refiere a los taxistas privados ya inscriptos como cuentapropistas. Porque para los que comienzan en la actividad, además de lo anterior, se agregan los trámites iniciales: la adquisición de la LOT, con la consiguiente revisión técnica del vehículo —el llamado somatón, que con frecuencia veta a muchos almendrones con más de 70 años de funcionamiento—  y la inscripción como contribuyente en las oficinas de la ONAT.

Por supuesto que en casi todos los lugares que hemos mencionado, el cuentapropista debe realizar largas colas para ser atendido. Una atención que, para colmo de males, no siempre se lleva a cabo por un personal plenamente capacitado para ello.

Así las cosas, los taxistas privados enfrentan a partir de ahora un control más riguroso por parte de inspectores, policías y otras autoridades. Un control que incluye el gradual tope de las tarifas a aplicar a los pasajeros. Y al final del período fiscal la confección de una Declaración Jurada de Ingresos Personales con más requerimientos que la media del resto de los cuentapropistas.

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