¡Que se vaya Gente de Zona a otra parte!

(miaminews24.com)

MIAMI, Estados Unidos. – No soy un tipo dado a extremismos e intolerancias, me suelo cuidar de ello. Y a veces se me suele ir la mano en cuanto a ser compasivo. Así, lo más lógico sería que me apiadase de mis paisanos, los integrantes del dúo Gente de Zona, por la fuerte campaña a que están sometidos en pro de que las autoridades norteamericanas les retiren la tarjeta verde (Green Card) que les garantiza la residencia en los Estados Unidos.

Pero no. No me dan lástima. Es más, soy de los que pienso que se deben ir con su ¿música? a otro lado. Preferiblemente a Cuba, donde bajo el gobierno del que ellos saludan gustosamente como “nuestro presidente Díaz-Canel” deben sentirse a gusto, a sus anchas, y de donde nunca debieron irse. Y menos a Miami, que les confirmó, con tanto compatriota encabronado, que es algo más que “gozadera”.

Los de Gente de Zona, Alexander y Malcom, se buscaron el rechazo que ahora enfrentan. Por ser cómplices, por omisión o por carambola, de la dictadura. Por insensibles con sus compatriotas del exilio. Por oportunistas, por sinvergüenzas. O en el mejor de los casos, para no llevarlos muy recio, por ignorantes.

Ya sé que no se le puede pedir mucho a la generación asere, en su gran mayoría embrutecida, mediocre, matrera, sumisa, simuladora, confundida, por tantas décadas de opresión, miseria y desesperanza total. Pero es que cuando se tiene una proyección internacional, como es el caso de Gente de Zona, uno debe medir lo que hace y dice. De lo contrario, tiene que pagar el costo de sus errores. Aunque sea algo tan caro —para su buena vida de estrellas pop— como la tarjeta verde.

De nada vale la palucha de que devolverían gustosos la dichosa tarjeta verde si eso va a beneficiar a los cubanos. ¡Que los compre quien no los conozca!

Alexander, el que cuando canta, mezcla el perreo con el trasheo y gira como un derviche del reguetón la cabeza tan desprovista de pelo como de ideas que valgan la pena, no sabe defenderse de los que lo critican. Cuando lo intenta, se hunde más. Lo demostró, bruto como es, cuando no supo aprovechar a su favor la entrevista tan complaciente que le hiciera Enrique Santos hace varios días. Peor no pudo lucir.

¿Cómo van a ser residentes de los Estados Unidos, y más adelante hasta ciudadanos, Alexander y Malcom, que no saben de demócratas o republicanos, ni les interesa? Es mejor que se vayan a Cuba, y si de votar se trata, que lo hagan en las votaciones del Poder Popular, donde no hay que saber de política, y menos hablar de ella, sino seguir obedientemente las indicaciones de los mandamases.

No quiero hacer leña de un árbol caído: ya bastante los han atacado. Pero no puedo pasar por alto lo que más me ha insultado de Alexander. Fue cuando, en una entrevista de hace algunos años, aseguró que no conocía a ningún artista exiliado.

¿Será posible tanta ignorancia, tanta imbecilidad? ¿Será que solo conoce a estrellas del pop latino, como Laura Pausini, Enrique Iglesias, Paulina Rubio y Marc Anthony, a quienes arrimarse para ver qué beneficio saca?

Ojalá Alexander pueda leer este comentario, para que repase esta larga lista de artistas exiliados (músicos, cantantes, actores, actrices, cineastas, etc) en la que seguramente, de tantos como son, muchos se me olvidarán.

Empezaré, Alexander, para que aprendas, obviamente por Ernesto Lecuona y Celia Cruz. Y luego, sin orden de jerarquía: Olga Guillot, La Lupe, Paquito De Rivera, Arturo Sandoval, Orlando Vallejo, Albita Rodríguez, Bebo Valdés, Meme Solís, Marisela Verena, Willy Chirino, Blanca Rosa Gil, Luisa María Güell, Ania Linares, Mirtha Medina, Maggie Carlés, Luis Nodal, Raúl Gómez, Jorge Conde, Mike Purcell, María Conchita Alonso, Andy García, Roberto San Martín, Lilo Vilaplana, Fausto Canel, Orlando Jiménez, Evelio Taillaq, Salvador Blanco, Malena Burke, Gloria y Emilio Estefan, Sabá Cabrera, Carlos Díaz, etc, etc.

¿Viste, Alexander, qué cantidad? Y te repito, faltan muchos, muchos más.

Aunque sé que no debes haber leído un libro en tu puñetera vida de repartero, ni siquiera el periódico Granma, aquí te van también, Alexander, los nombres de algunos escritores exiliados, mentes brillantes que fueron desterradas del reino verde olivo: Guillermo Cabrera Infante, Zoé Valdés, Lidia Cabrera, Reinaldo Arenas, Raúl Rivero, Severo Sarduy, Jesús Díaz, Abilio Estévez, Calvert Casey, Matías Montes Huidobro, Lorenzo García Vega, María Elena Cruz Varela, Carlos Victoria, Daína Chaviano, Chely Lima, Alberto Serret, Manuel Vázquez Portal, Moreno Fraginals, Levy Marrero, Isel Rivero, José Mario, José Lorenzo Fuentes, Néstor Díaz de Villegas, Ramón Fernández Larrea, Armando Añel, etc., etc.

Sé que pierdo el tiempo: a Gente de Zona no le interesa el exilio. Lo de ellos es —me parece estarlos oyendo—, “ganar muchos fulas y vacilar en la Yuma”.

Pero no debe ser. No es justo. Me alegraré si les quitan la tarjeta verde. Su lugar está en Cuba. Que le hagan la pala, in situ y a tiempo completo, a la dictadura. Solo lamento que para ellos, tanto que viajan por el mundo y con tanto dinero que ganan, el castrismo será leve. No les pesará tanto como a nosotros, el resto de sus hambreados y agobiados paisanos. No compartirán nuestra (mala) suerte. Y lo peor: seguirán torturándonos a los que nos queda algo de buen gusto, y embruteciendo a los aseres y los consorticos con su ¿música?

luicino2012@gmail.com

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