Reforma electoral propicia la unidad

En 1989, cuando se abrió la posibilidad de encontrar una salida de la dictadura sandinista y la guerra civil por la vía electoral, la oposición logró aglutinarse y formar la Unión Nacional Opositora (UNO), gracias a que se decidió encontrar los puntos básicos de coincidencia en una propuesta común de reforma constitucional.

Una diversidad de 14 partidos políticos de todo signo ideológico, desde conservadores y liberales tradicionales hasta socialistas moderados y comunistas ortodoxos, jamás hubiera podido ponerse de acuerdo anteponiendo a los objetivos comunes los intereses particulares, las pasiones, los prejuicios y las desconfianzas.

De manera que al coincidir en una propuesta de 17 reformas constitucionales que consideraron indispensables para la democratización del país, establecieron al mismo tiempo la base y el contenido del Programa de Gobierno de la UNO, que se presentó en la campaña para las elecciones del 25 de febrero de 1990 en las que Daniel Ortega y el FSLN fueron derrotados en forma contundente.

Ahora, después de 13 años de la nueva dictadura encabezada por el mismo viejo dictador sandinista Daniel Ortega, el eje de la unidad, alianza o coalición nacional de la oposición democrática ha venido a ser la demanda conjunta de reforma electoral.

La reforma electoral es indispensable para que pueda haber elecciones libres y limpias, lo que a su vez representa la única posibilidad de salir de la crisis y de la violencia del Estado. Una salida que además de cívica y pacífica sería constitucional, y por lo tanto nadie tendría razones para cuestionar su legitimidad.

En el editorial del miércoles 12 de febrero, comentamos el importante suceso de que el 7 de este mismo mes ocho organizaciones sociales, movimientos cívicos y partidos políticos, suscribieron un pronunciamiento conjunto sobre la reforma electoral. Llamamos la atención entonces al hecho de que era “la primera vez que los movimientos sociopolíticos y los partidos de oposición se asocian en una acción conjunta de trascendencia fundamental”. Y agregamos que “este hecho se puede considerar como una señal de que se cumplirá el anuncio de que la Coalición Nacional opositora será proclamada el próximo 25 de febrero”.

Una semana después, el jueves 13 de febrero, las mismas 8 entidades dieron a conocer otra declaración en la que han ratificado su compromiso de trabajar unidos en favor de una reforma electoral sustantiva y democrática. De manera que se puede asegurar que la unidad, alianza o coalición opositora, como se le quiera llamar, sigue avanzando a paso firme. Esto es muy alentador, en medio del bombardeo de los medios oficialistas y redes sociales, inclusive de personas opositoras, con afirmaciones y especulaciones acerca de que la oposición se está fragmentando más, en vez de unirse.

La oposición seria y responsable no debe defraudar a un pueblo que tiene puestas sus esperanzas en la amplia unidad opositora, a fin de que se pueda repetir el “milagro” político democrático de la UNO de 1990.

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