Represores de derechos humanos en Cuba que viven en EEUU podrían ser investigados

Un nuevo programa de una organización del exilio cubano está facilitando el envío de denuncias a las autoridades federales sobre supuestos represores en Cuba que ahora viven en Estados Unidos, con el objetivo de que deporten a los que participaron en actos de violencia y acoso en la isla.

La idea detrás del proyecto no es lanzar “una cacería de brujas” sino “cambiar el foco de las víctimas a los represores” y dar una respuesta a aquellas personas que han dicho haberse encontrado con personas que los acosaron o maltrataron en Cuba y que ahora viven en el sur de la Florida, explicó Juan Antonio Blanco, director de la Fundación por los Derechos Humanos en Cuba (FHRC, por sus siglas en inglés), en una entrevista con el Nuevo Herald.

Blanco dijo que había entregado información sobre varios casos a una unidad de investigaciones de criminales de guerra y violadores de los derechos humanos de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE). Desde que fue creada en el 2004, ICE ha deportado a más de 590 personas que cometieron violaciones en otros países o que son sospechosos de haberlo hecho.

Según Blanco, miembros de esa unidad “están dispuestos a ampliar el diapasón y ver estos casos. No es que vayan a investigar crímenes cometidos en otros países, pero sí pueden revisar el expediente de inmigración de esas personas, que no hubieran sido aceptadas si hubieran dicho la verdad”, dijo el activista.

“Las personas que hayan mentido a las autoridades han incurrido en un delito federal”, lo que podría terminar en condenas de cárcel, multas o deportación, explicó Blanco.

Durante una conferencia de prensa el jueves, la organización hizo públicos los nombres de dos supuestos represores que ahora residen en Tampa y Gainesville y que fueron identificados por varias personas en documentos presentados ante notarios en México, Chile y Estados Unidos.

Según una copia de los afidávits obtenidos por el Nuevo Herald, uno de los acusados fue policía en Cárdenas, Matanzas, y supuestamente acosó sexualmente a una de las denunciantes y fabricó cargos para llevarla a la cárcel. Otras dos personas acusan a este hombre de ser “uno de los efectivos oficiales más represivos de mediados de los años 80 hasta los noventa [del siglo pasado]” y de realizar “cientos de detenciones arbitrarias, [y] golpizas”. Una pareja de defensores de los derechos humanos que ahora reside en Chile acusa a otra persona, también policía en Cuba, de haberlos golpeado y haber convocado actos de repudio contra ellos.

Uno de los acusados contactados por Televisión Martí admitió haber sido policía en Cuba pero negó haber participado en actos represivos. También dijo que no informó a las autoridades de inmigración de Estados Unidos de que había sido policia en Cuba.

El Nuevo Herald no publicó los nombres de los acusados porque no ha podido comunicarse con ellos y las autoridades no confirmaron que estaban siendo investigados. Pedro L. Rodríguez, miembro del consejo directivo de la FHRC, dijo que la organización no había contactado a esas personas en el proceso de verificación de las acusaciones.

Jennifer Elzea, una vocera de ICE, dijo que la agencia no puede confirmar ni negar investigaciones en curso. Según Blanco, las autoridades advirtieron que la realización de la conferencia podría alertar a los supuestos criminales, quienes podrían huir del país.

No queda claro cómo la FHRC escogerá qué tipo de denuncias hará llegar a las autoridades y si es suficiente haber pertenecido a una organización militar o represiva, como el Ministerio del Interior, o las Brigadas de Respuesta Rápida, una organización dedicada a reprimir a los opositores o disidentes, para que el caso sea considerado.

“El aspecto legal no está en la naturaleza del crimen cometido”, comentó Blanco, “sino en que ocultaron formar parte de cuerpos represivos y haber participado en actos de violencia”.

“Si alguien acusa de manera falsa a una de estas personas, estaría cometiendo perjurio”, dijo Blanco, quien aclaró que la Fundación para los Derechos Humanos no estaría haciendo las denuncias sino solamente sirviendo de “canal”. “El que denuncia es el que firma la denuncia”, subrayó.

Anteriormente, Blanco encabezó una iniciativa similar para identificar a represores que viven en Cuba. En el 2016, varios recibieron una postal de navidad enviada por él con el siguiente mensaje: “estamos al tanto de las acciones que estas tomando contra tus hermanos cubanos. En estas navidades te llamos a reflexionar y rectificar.”

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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