Secuestro, crimen de lesa humanidad

El caso del joven Xavier Mojica, estudiante universitario de 22 años de edad secuestrado por una banda de parapolicías armados y encapuchados, es un claro ejemplo de la extrema ilegalidad y brutalidad represiva de la dictadura.

El joven Mojica estuvo desaparecido durante diez meses, después de ser secuestrado el 11 de junio de 2018 en una calle de Managua, en los días de la mortal “operación limpieza” que ejecutó el régimen para quitar de las calles y carreteras los tranques de los ciudadanos insurreccionados pacíficamente. Él no participaba en las protestas, ni siquiera le interesaba la política; fue secuestrado en la calle solo por su apariencia de estudiante y, por lo tanto, ser sospechoso de participar en la sublevación cívica contra la dictadura.

Después de nueve meses de encierro en aislamiento absoluto en las mazmorras de tres cárceles distintas, Mojica fue liberado al filo de la medianoche del 20 de marzo de 2019 a cambio de un rescate de 600 dólares que sus padres, personas de escasos recursos económicos, pagaron a los secuestradores.

El joven Mojica, cuya historia parece el guion de una película de intriga y terror, después de ser liberado huyó a Costa Rica donde ha permanecido hasta ahora viviendo prácticamente en la clandestinidad, por temor a la dictadura. Sin embargo, finalmente decidió contar su experiencia en declaraciones al periodista de LA PRENSA, Fabián Medina, las cuales fueron publicadas en el suplemento Domingo del recién pasado 22 de septiembre.

La denuncia del secuestro del estudiante Xavier Mojica fue dada a conocer originalmente por LA PRENSA, en un reportaje del periodista Julián Navarrete publicado el 25 de noviembre de 2018. En aquella ocasión la historia se centró sobre todo en las angustias de la familia del joven secuestrado, particularmente de su madre, quien —como se dice popularmente— movía cielo y tierra para encontrar al hijo desaparecido o al menos saber algo de su destino.

El secuestro es uno de los peores crímenes contra la persona, quienes quiera que sean los secuestradores, delincuentes comunes o criminales investidos de autoridad como policías y militares. Se trata de un crimen cobarde contra la libertad y la integridad física del ser humano, que además deja graves secuelas emocionales y psíquicas y causa también un grave daño a los familiares de las víctimas.

El secuestro es un crimen abominable perpetrado generalmente por delincuentes comunes y grupos terroristas, pero también por algunas dictaduras muy criminales, como medio de represión política e igualmente con fines extorsivos. “El caso de Xavier Mojica es un tema sistemático que se viene dando” (en Nicaragua), ha dicho a LA PRENSA el abogado Yader Valdivia, del Colectivo de Derechos Humanos Nunca+. Según el experto, el de Mojica no es el único caso de secuestro extorsivo perpetrado “por agentes paramilitares y hasta la misma Policía… Así —dice Valdivia— han salido libres muchos presos”.

No solo por la masacre de personas sino también por los secuestros ilegales perpetrados por el régimen de Daniel Ortega, este es acusado por la CIDH y el GIEI de cometer crímenes de lesa humanidad.

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