Solidaridad y gratitud

La solidaridad es básicamente la capacidad y la actitud de una persona o grupo de personas, de identificarse con los intereses de los demás, de hacer causa común con ellos y compartir sus problemas o sus desdichas. La solidaridad es lo contrario del egoísmo y de cualquier actitud de menosprecio o indiferencia con el sufrimiento de los otros.

En la dimensión social y política, la solidaridad se manifiesta en las declaraciones y hechos mediante los cuales se hace propia la causa ajena y se unen esfuerzos para ayudar a otros a superar sus dificultades. Significa extender la mano y enviar recursos y palabras de aliento al que está sufriendo en forma especialmente aguda, por las injusticias, la agresión y la opresión de cualquier clase.

En el contexto de la situación actual de Nicaragua, la solidaridad es el apoyo que recíprocamente se prestan los nicaragüenses que resisten a la dictadura. Y además, es el respaldo que la comunidad internacional democrática le brinda al pueblo que sufre el yugo de una dictadura cruel y perversa, la cual ha masacrado sin misericordia a la gente por haberse alzado en reclamo de libertad, democracia y justicia.

Cada organismo, gremio y sector de la sociedad nicaragüense reprimido por la dictadura, recibe el aliento cálido de la solidaridad de sus correspondientes en otros países. Solidarios con los nicaragüenses que sufren, pero que no dejan de luchar, han sido diversos gobiernos extranjeros como los de Costa Rica y los Estados Unidos, lo mismo que organismos institucionales y políticos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Amnistía Internacional, la mayoría de los representantes en la OEA y el Parlamento Europeo; las internacionales de partidos políticos conservadores, liberales, socialcristianos y socialdemócrata, etc.

A los medios de información independientes, que son el instrumento principal para el ejercicio del derecho de libre expresión y libertad de prensa —y por eso sufren la saña represiva de la dictadura—, la solidaridad internacional les ha llegado intensamente desde la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Pen Internacional, Reporteros sin Fronteras y el Comité para la Protección de los Periodistas, entre otros, así como también de personalidades del mundo de la cultura y en especial de la literatura.

En los últimos días, el Diario LA PRENSA, que está a punto de dejar de publicarse en papel por el bloqueo aduanero de la dictadura que lleva ya 58 semanas, ha estado recibiendo bastante solidaridad internacional que exige al gobierno entregar los materiales para la impresión que le tiene secuestrados.

En un país donde son pocos los medios impresos, cuatro de ellos ya han desaparecido por causa de la represión y los diarios Hoy y LA PRENSA están en la mira de la dictadura, para ser los siguientes. Pero LA PRENSA sigue luchando y luchará hasta el final. Y en esta lucha tan difícil nos sentimos alentados por la cálida solidaridad nacional e internacional que motiva nuestra inmensa gratitud.

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