Xenofobia y solidaridad en Costa Rica

El diario La Nación, de Costa Rica, editorializó este martes sobre el ataque xenófobo contra los nicaragüenses que suelen reunirse en el parque de La Merced, en San José de Costa Rica, los que ahora son más por los miles de compatriotas que han tenido que irse de Nicaragua huyendo de la feroz persecución de la dictadura.

La Nación condena los ataques de odio contra los nicaragüenses y declara que los xenófobos no representan el sentir general de los costarricenses. Estos son solidarios con los nicaragüenses y acogen a quienes han buscado refugio en Costa Rica para no ser encarcelados y torturados, incluso para salvar la vida.

“En términos generales —señala el principal periódico costarricense— la reacción de la mayoría de nuestro pueblo ha estado a la altura de lo que se requiere: empatía y respeto hacia quienes huyen en contra de su voluntad, apoyo para que puedan sobrellevar la dura prueba, paciencia con los resultados de las políticas públicas desplegadas y una clara conciencia de que los migrantes son víctimas de una dictadura que ha arreciado su represión y difícilmente está dispuesta a cambiar de actitud”. Y agrega La Nación que “eso es lo menos que merecen nuestros desdichados vecinos, y solo así lograremos afrontar las dimensiones inmediatas de la emergencia y crear condiciones para la gestión de la migración nicaragüense a mediano plazo”.

Pero en Costa Rica no solo el pueblo ha sido solidario con los nicaragüenses perseguidos por la dictadura, con la excepción bochornosa del reducido grupo de personas que tienen la mente envenenada por el odio de la xenofobia y la afinidad con el orteguismo. También el Gobierno costarricense, tanto del expresidente Luis Guillermo Solís como del nuevo primer mandatario, Carlos Alvarado, han condenado con firmeza la sangrienta represión de la dictadura de Daniel Ortega y declarado su respaldo al pueblo nicaragüense. En particular la canciller Epsy Campbell y la representante de Costa Rica en la OEA y actual presidenta de su Consejo Permanente, Rita Hernández, se han destacado al auspiciar y respaldar las iniciativas y resoluciones del organismo hemisférico en defensa del pueblo de Nicaragua, y para buscar una salida democrática y pacífica de la profunda y sangrienta crisis en la que está atrapado nuestro país.

La xenofobia, definida como odio y temor a los extranjeros, es una enfermedad malsana de la conciencia que se remonta en las épocas tribales más primitivas de la sociedad humana. En la actualidad es una afrenta humana que muy pocos sienten y se atreven a practicar.

La solidaridad, en cambio, es un sentimiento superior que se manifiesta en la capacidad de hacer propia la causa ajena, de conmoverse con el dolor del otro, de extender la mano al que sufre injusticia y persecución. Y no cabe duda de que son muchísimos más los costarricenses que sienten y practican la solidaridad con el sufrido pero valiente pueblo nicaragüense.

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